El maltrato de caballos utilizados para tracción a sangre tuvo un nuevo capítulo, esta vez en la ciudad de Córdoba. El animal tiraba un carro pero debido a su lamentable estado físico ya no pudo continuar y se desplomó. Pero allí no terminó la tortura.
Indefenso y tirado en el piso, comenzó a recibir golpes de sus dueños para que vuelva a levantarse. Fue entonces cuando un grupo de vecinos acudieron para ponerle fin a la dramática situación.
Los agresores, aparentemente menores de edad, escaparon ante la llegada de la policía, pero la prioridad en ese momento fue salvar al caballo. Entre todos colaboraron para reanimarlo y trajeron agua y alimento.
“Los vecinos llamaron a la Policía y lograron que no se lo llevaran (al caballo). Lo voy a llevar a mi casa. Es un potro que debe tener unos 6 años”, indicó la presidente de la ONG, Andrea Heredia de Olazábal.