Dos presas del penal de Paraná denunciaron a Nahir Galarza por una serie de actitudes que les generan miedo e, incluso, las hace temer por su vida.
Ludmila Soto y Griselda Bordeira enviaron un escrito a la justicia para pedir el traslado.
Soto afirma que “Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad, situación que informamos al Servicio Penitenciario. Ante la falta de respuestas acordamos con las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia, para cuidarnos entre nosotras".
Ante esto, declaró que "temo por mi integridad física, ya que en reiteradas ocasiones, cuando aún mantenía relación de compañerismo, Galarza me mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Bordeira. Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida, pero temo por sobre todas las cosas que la interna se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre, y responsabilizar a Bordeira, ya que habían tomado conocimiento de la denuncia en su contra".
Soto es la joven a quien Galarza apuntó como autora del acoso sexual sufrido al interior del penal. Por su parte, la aludida que la condenada por el crimen de Fernando Pastorizzo fue la que la amenazó.