Tener hijos acarrea sistemáticamente un conflicto de valores entre el poder, el deber o el no tenerlos, reflexiona en su libro electrónico "La ética y la antiética de tener hijos" el médico obstetra Mario Sebastiani, de 67 años y una amplísima trayectoria.
"La propuesta de estas páginas es la de preguntarnos, en lo individual y como sociedad, los motivos por los que tenemos hijos y obligarnos a dar respuestas fundamentadas, sobre una acción que se suele vestir de amor pero que no deja de ser un acto que tiene moral y valores, y al que se lo puede analizar y reflexionar como correcto o incorrecto", asegura el médico.
Con datos reales sobre la cantidad de nacimientos en el mundo, Sebastiani analiza los factores que llevan a que cada día más mujeres y hombres decidan no tener hijos. "La actitud de la mayoría de las sociedades es la de tener menos hijos de manera no tan explícita en las palabras pero sí en la acción; esta actitud encuentra su explicación en la disminución marcada de la natalidad en algunos países, generalmente ricos, y el excesivo número de hijos en los países o en las sociedades pobres; si la discusión no nace de la reflexión académica, se nos aparece violentamente delante de los ojos cuando vemos o leemos los problemas que ocurren con los movimientos migratorios de los países más hacia los más ricos", afirma el profesional con 45 años de profesión en la obstetricia.

¿Somos siempre autónomos a la hora de procrear? ¿Traer a este mundo a alguien que no lo ha pedido se sostiene desde la ética de la autonomía? ¿No tenemos con frecuencia la duda que el haber traído a un niño a este mundo en un inadecuado estado de salud o en una inadecuado escenario social en el que le tocará vivir, puede haber sido maleficente, omitiendo así al principio de primum non nocere ("lo primero es no hacer daño")? Son algunos de los interrogantes sobre los que gira la nueva obra de Sebastiani, ya disponible en Amazon.
¿Por qué tenemos hijos? Mirá lo que responde el obstetra @mario51obs en @bairesdirecto (video)http://t.co/l5S2D68e
— Telefe Noticias (@telefenoticias) 2 de agosto de 2012
Damos por sentado que tener hijos es expresar nuestro propia autonomía en cuanto a tomar decisiones y que no dañen a un tercero. Sin embargo, la natalidad no es entendida de la misma forma en todas las sociedades.
"Se estima que en Myanmar, Vietnam o Camboya se venden mujeres por una suma que oscila entre 3.000 y 13.000 dólares y que son importadas y encerradas en habitaciones donde son violadas hasta lograr un embarazo que satisfaga las expectativas de las familias con hijos que no lograban casarse con una China o una India", subraya el médico.
¿Es justo tener todos los hijos que queramos, sin preguntarnos si esta actitud no significa un abuso de la libertad y la autonomía y una falta de justicia hacia el resto del mundo? "Disminuir la cantidad de hijos que tenemos puede contribuir a mejorar la calidad de vida de todos. Cada día son más las voces académicas que cuestionan el grado de deterioro de nuestro planeta. Cada ser humano, cada animal que viene a la existencia, por los motivos que fueran, afectan la calidad del mundo en el que vivimos. No limitar la procreación podría tener efectos devastadores en el futuro. Dejarle a nuestros hijos y nietos un mundo habitable, sostenido y sano es una obligación de todos nosotros", es una de las conclusiones a las que llega el autor.
"Con la lectura de estas páginas, algunos se sentirán molestos, otros disgustados, otros acompañados, algunos sorprendidos", advierte Sebastiani.