Por Gabriela Cerioli
"Uli le canta a la vida y nos contagia su fuerza y optimismo. Por más dura que pueda ser su realidad, él no deja nunca de enseñarnos", comentó Christian Pisani, ex profesor de informática de Ulises Rodríguez en la escuela secundaria y uno de los amigos que lo apoyó junto a la ayuda incondicional de su familia a transitar el duro camino que vivió tras sufrir un accidente cerebro vascular (ACV).
"El fue alumno mío, jugaba al tenis y estaba por viajar a Estados Unidos para participar en un campeonato de tenis cuando ocurrió lo peor: sufrió un ACV y quedó cuadripléjico. Desde entones la viene peleando", contó a telefenoticias.com.ar Pisani, que fue profesor de Ulises hace cinco años y en marzo fue uno de los que participó de la campaña "Todos por Ulises", con la que su entorno intentó que el joven de 22 años pudiera conocer personalmente a su ídolo Paul McCartney, quien se presentó en el Campo Argentino de Polo.
No lograron que pudiera conocer a Paul, pero igual lo vio en vivo aquella noche maravillosa. "Tenía la ilusión de conocer a Paul, en el recital la pasó bárbaro. Quizás algún día ese sueño se cumpla, quizás algún día alguien le consiga una teleconferencia con Paul McCartney", expresó el profe de Uli.
Ulises estuvo un mes en coma farmacológico después de su ACV. Sus compañeros crearon una página en Facebook que fue el canal por el cual podían tener noticias de su evolución.
Su mamá, Lis, le hablaba y le cantaba, compartía con su hijo las canciones de Gustavo Cerati, quien casualmente estaba internado en el mismo lugar, aunque con un cuadro que resultó irreversible.
Señales
Cuando Uli despertó del coma, su mamá comenzó a comunicarse con él con mucha alegría: ella le hablaba pero Uli no podía responder con palabras. "Nuestro héroe utilizaba sus ojos y con guiños respondía las preguntas", relató su antiguo profesor.
Al mes Uli comenzó a hablar y su docente quiso visitarlo. "Mi intención era hablarle de la fe, quizás esa visita de su profesor de informática sería de ayuda", recordó. Sus compañeros y amigos también comenzaron a ir a la clínica.
"No me voy a olvidar más de aquella primera visita -contó el profe Pisani- Yo estaba con mucho temor, no sabía cómo encarar mi conversación con Uli. La pregunta que me hacía era '¿cómo le voy a dar ánimo a un joven que estaba entrenando para ir a jugar un campeonato de tenis a otro país y, de repente, su vida da un giro tan brusco? ¿Qué podía decirle? ¿Cómo animarlo ante tan difícil experiencia?".
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"Fui acompañado de Martín, un gran amigo que tiene un gran sentido del humor y siempre nos hace reír. Apenas entramos y nos saludamos me dijo: '¿Sabe qué, Profe? Lo vi a Dios'. Mis piernas temblaban era una situación muy complicada, pero cuando dijo esa frase, sentí la confirmación de mi propósito: me di cuenta que era él quien nos comenzaría a enseñar, yo dejaría de ser su profesor para comenzar a ser su alumno", se emocionó Pisani.
"Uli es puro amor, y aunque la vida le fue muy adversa, él da batalla día a día y nos enseña que no hay adversidad que no pueda ser vencida".
La fe, una camino de ida
"Le pregunté cómo era eso de que había visto a Dios -continuó el profe-. Y me contó su historia".
El día de su ACV, Mariano, su padre, lo había llevado a hacerse ver a una clínica por una molestia cervical. Fue medicado, pero no quedó internado. Por la noche, Mariano escuchó un fuerte ruido en la habitación de Uli. De inmediato fue a ver qué ocurría y lo encontró tendido en el piso con sus signos vitales bajos. La familia llamó a un servicio de ambulancias para trasladarlo, que tardó 40 minutos en ir a su casa: mientras tanto, Mariano le practicó asistencia para poder reanimarlo.
"Uli me dijo: 'Mi papá es mi héroe'", subrayó Pisani.
"Cuando Uli me contó esas experiencias vividas, me animé y comencé a hablarle de la fe y de la necesidad de saber qué era la fe", agregó el maestro.
Uli estuvo internado dos años o más y comenzó una rehabilitación. "Siempre que pude iba a visitarlo para compartir una palabra de aliento, pero era yo el que recibía ánimo, pues Uli nos contagia con su energía y la forma en que ve y considera la vida", se estremeció el docente.
Una vez Uli le dijo a su maestro: “No estoy enojado con Dios, a pesar de todo lo vivido en estos últimos tiempos. Quizás no lo hubiera conocido nunca si no hubiera tenido esta experiencia, quizás me hubiera convertido en un gran jugador de tenis por mi performance pero nunca lo hubiera conocido".
"Sí tengo preguntas para hacerle -admitió Ulises al profe-: yo era un chico sano, no tomaba, no fumaba, nunca probé drogas. Pero Él tiene un propósito para mí, y mi trabajo ahora es seguir peleando cada día y no enojarme", aseveró el alumno al profesor.
"Él me enseña y nos enseña que, a pesar de toda la adversidad, hay una esperanza", concluyó Pisani.
"No tengo palabras para agradecer a Uli lo que me enseña cuando veo la fuerza y la garra que pone, cuando hace su entrenamiento y su mamá comparte con nosotros los videos, o cuando nos agradece y nos manda saludos al grupo por WhatsApp. O cuando hace chistes o canta. Uli nunca pierde la esperanza y sigue guerreando. Es un gran ejemplo a seguir", destaca el profesor que pasó a ser el alumno de quien alguna vez fue su alumno.