"El mejor maestro del mundo", en Argentina: cara a cara con Telefe Noticias

El keniata Peter Tabichi enseña Ciencia y Matemática en una zona muy pobre y violenta de Nairobi, Kenia. Entrevista de María Julia Mastromarino para Telefe Noticias.


03 jul, 2019 17:06
Actualidad: "El mejor maestro del mundo", en Argentina: cara a cara con Telefe Noticias

Peter Tabichi tiene 37 años, es Keniata y es considerado el mejor maestro del mundo, porque logró mejorar la concurrencia a clases y estimular a sus alumnos de una aldea muy pobre a dejar de lado sus rivalidades y desarrollar su potencial en ciencias.

Ganó por ello el Global Teacher Prize, una distinción que reconoce con un millón de dólares a docentes que hacen un aporte extraordinario a la educación.

Una de sus grandes contribuciones fue haber creado lo que él llama los “clubes de ciencia” en el colegio Keriko Secondary School de Pwani, donde el 95% de los chicos es pobre y un tercio huérfano de padre y/o madre. Y donde los problemas de drogadicción, embarazos adolescentes y suicidios están a la orden del día.

El maestro fue seleccionado entre 10.000 candidatos de 179 países, al igual que el argentino Martín Salvetti, que fue uno de los finalistas de la última edición.

Peter vino a la Argentina a promocionar el premio que concede la Fundación Varkey anualmente. Para animarnos a postular a esos maestros inspiradores que conocemos a esta distinción internacional.

María Julia Mastromarino:- Sos el mejor maestro del mundo. ¿Qué significa eso para vos?

Peter Tabichi:- Este premio significa mucho para mí. Demuestra que mis alumnos han conseguido mucho y demuestra que tienen un gran potencial. No me premia a mí, premia sus logros. Premia también el rol importante que juegan los educadores, los maestros/profesores. En esta sociedad con tantos desafíos, son los maestros los que producen los cambios necesarios. Es una forma de premiar a los educadores, a mis alumnos. Yo estoy acá solo como un símbolo para mostrar su gran trabajo.

MJM:- ¿Por qué decidiste ser maestro? ¿Quién te inspiró?
PT:- Muchas personas fueron mis modelos. El primero fue mi padre porque el es la persona con la que interactué por mucho tiempo. Perdí a mi madre a los 11 años. Y él crió a 8 hijos. Tres de ellos murieron jóvenes por enfermedades como la malaria.
Muchas personas en mi familia son maestros. Él fue maestro de escuela primaria e hizo mucho por la sociedad. Ahora está jubilado. La otra cosa que aprendí de él fue su espíritu generoso, dar, pasión, dedicación, compromiso con lo que uno hace.

El día de este profesor y hermano franciscano empieza con un recorrido en moto hacia la escuela secundaria Kerico en una zona rural. Allí enseña Ciencia y Matemática a estudiantes de etnias enfrentadas y dona el 80 por ciento de su salario para que los más pobres no pierdan las clases.

MJM:- Hablemos de la escuela en la que trabajás. ¿Cómo es tu comunidad?
PT:- Está ubicada en una zona aislada. Es un área azotada por la pobreza con desafíos tales como la falta de alimento y agua. Los alumnos tienen que caminar largas distancias. Algunos caminan hasta 17 kilómetros para llegar a la escuela. La escuela no tiene instalaciones como equipo para laboratorio, faltan aulas y docentes pero estamos tratando de trabajar juntos con los miembros de la comunidad y los maestros para enfrentar algunos de estos desafíos.

MJM:- ¿Cómo es posible enseñar con tan pocos recursos?
PT:- Gracias a la colaboración podemos lograrlo, y también con creatividad. Uno tiene que ser muy creativo para poder usar los pocos recursos disponibles. Yo incentivo a mis alumnos a usar los materiales locales que tenemos para crear cosas. Eso estimula el trabajo en equipo y su creatividad. Por eso a algunos de ellos les ha ido tan bien en Ciencia.

Casi un tercio de sus alumnos son huérfanos o tienen un solo padre.

MJM:- ¿Cómo es tu método de enseñanza?
PT:- Uno de mis métodos de enseñanza es tratar de unir a los alumnos e incentivarlos a crear cosas nuevas. Dirijo un club de ciencia. Y trato de hacer lo mejor que puedo en cada cargo que me asignan También creé un club de paz para neutralizar rivalidades entre las 7 tribus del lugar, que quedaron con mucho odio después de una masacre ocurrida en 2007.

Mis alumnos ganaron confianza y se concentraron en hacer. Dos de ellos ganaron premios a nivel internacional. Ese fue un gran momento para nuestra escuela y gran motivación para los otros alumnos.

Otra de las cosas que hago es incorporar la tecnología -ICT (information and communication technology)- a mis clases porque tenemos el desafío de pocos docentes, pero ICT hace el aprendizaje más interesante y de alguna forma soluciona ese problema. Con la tecnología se puede hacer mucho, lo que se podría hacer con más docentes. La tecnología me ayuda mucho, y trabajar con otros docentes que me dan todo su apoyo. Y la otra cosa, sumamente importante, es saber que la educación no es solo éxito académico. Se trata de ayudar a los alumnos a tener valores; convertirlos en ciudadanos que puedan insertarse en la sociedad cuando dejen la escuela.

MJM:- ¿Qué hace a un docente un buen docente?

PT:- Diría que para ser un buen docente hay que aprender a trabajar en equipo porque no somos perfectos pero cuando nos unimos podemos sumar esfuerzos y hacer grandes cosas. La otra característica es la creatividad. Si estás en un ambiente como el mío, en el que no hay recursos, se necesita creatividad. Hay que pensar mas allá de lo que tenemos y encontrar la forma de que el alumno reciba la mejor educación posible. La otra cosa es hacer más y hablar menos. A veces hablamos demasiado. Lo que me ayuda es que hago más de lo que hablo.

MJM:- ¿Pensaste cómo usar el millón de dólares que ganaste?

PT:- El dinero que gané voy a devolvérselo a la sociedad porque ellos son los que me ayudaron a estar donde estoy. Mis alumnos han hecho mucho y también los maestros que luchan. Voy a concentrarme en "atacar" los desafíos que enfrenta mi comunidad, como la falta de agua, la falta de internet. Vamos a tener un laboratorio de computación con buena conexión. Necesitamos unirnos con las escuelas vecinas para implementar programas de ciencias en los que los alumnos interactúen.

La otra cosa que también pienso hacer es tratar de solucionar el problema de la falta de alimento. Pienso crear una huerta y sembrar cultivos resistentes a la sequía para poder ayudar a la gente a lidiar con este problema.

MJM:- Como hermano franciscano, ¿estás contento de estar en el país donde nació el Papa Francisco?

PT: Estoy muy feliz de estar en Argentina. Nunca me imagine que algún día me encontraría aquí y tengo ganas de conocer más del país del Papa Francisco. Solo estar acá, en este país, es un privilegio porque es su país de origen. Argentina es reconocida en tanta otras áreas, como en el fútbol, así que vengo escuchando cosas sobre Argentina desde hace mucho tiempo. Y ahora, tengo muchas ganas de ver al maestro argentino Martín Salvetti, uno de los top 10 nominados al Global Teacher Prize 2019. Martín es un gran hombre que ha hecho muchas cosas buenas. Tengo muchas ganas de verlo y hablar más.

MJM:– Sabés que en la Argentina y en muchos otros países del mundo los maestros no se sienten reconocidos. ¿Cuál es tu mensaje para ellos?

PT:- Mi mensaje para todos los docentes del mundo y en especial de Argentina es que tienen que ser conscientes de que los docentes son personas muy importantes. Sin docentes no se pueden tener las otras profesiones. Actualmente el mundo enfrenta tantos desafíos, como el cambio climático, por ejemplo. Si no recibimos una buena educación... La gente que va a lograr los cambios necesarios son los docentes. Son los que traen esos cambios inmediatos. Por lo tanto, los docentes deben ser reconocidos. Si apoyamos a los docentes, vamos a ver muchos beneficios en la sociedad. Es hora de que encontremos formas de incentivar a más gente elija la profesión docente y de entender que esta profesión merece respeto. Eso es lo que puedo decir.