En primera persona: cómo se implementa el aborto legal en Uruguay

Valentina Bianchi tenía 18 años cuando en 2013 abortó en el país vecino. Después de su experiencia, se convirtió en socorrista para ayudar y acompañar a las mujeres en el proceso. Cómo cambiaron las cifras y estadísticas que se registran en Uruguay desde la implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.


07 ago, 2018 16:50
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Actualidad: En primera persona: cómo se implementa el aborto legal en Uruguay

Florencia Dopazo

Valentina Bianchi tenía 18 años cuando en 2013 decidió abortar. Decidió abortar y tuvo la posibilidad de no hacerlo en la clandestinidad, sino de forma segura y legal en Uruguay, donde la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo se implementó ese mismo año.

“Tengo doble ciudadanía porque viví mucho tiempo en Uruguay. Ni bien me mudé a Argentina, quedé embarazada. Fui a un encuentro con un socorrista, que me ofreció acompañamiento, pero al tener la posibilidad de hacerlo de forma legal,, decidí viajar y hacerlo allá”, contó a TelefeNoticias.com.ar.

Valentina fue a un hospital y manifestó su decisión. El primer paso, fue hacerse una ecografía. “Estuvo bueno que ya indicaban que yo había optado por la interrupción voluntaria del embarazo. Entonces no te sometés a ninguna apertura psicológica ni a que te muestren los latidos del bebé. Para muchas mujeres la ecografía es el momento más difícil de abortar”, aseguró.

Después, tuvo entrevistas con una psicóloga, una trabajadora social y un médico: “La psicóloga me preguntó por mi decisión, si estaba segura, acompañada. Con la trabajadora social tuve una charla muy corta, en la que me nombró otras opciones y los planes de ayuda que existen en caso de que mi decisión haya sido tomada por problemas económicos. Y el médico me explicó cómo era el procedimiento”.

En el siguiente paso, Valentina tuvo cinco días para pensar su decisión. “Cuando volví, en la farmacia del hospital me dieron la mediación gratis. Fui a mi casa a hacerlo. Si existía alguna complicación, podía ir a cualquier guardia médica y estaban obligados a atenderme”, explicó Valentina. A la semana le realizaron una ecografía de control para corroborar que se haya completado el aborto y que no haya ninguna infección, y finalmente le dieron el alta.

Pienso que mi experiencia fue ideal en términos de contención y acompañamiento. Tanto por mi familia, como mi pareja y el hecho de poder hacerlo en un marco legal”, relató Valentina.

“Lo traumático del aborto no es el aborto, sino que tiene que ver con las condiciones que atraviesan las mujeres. Es una situación que no querés pasar, me marcó en mi vida, pero haberlo hecho de forma segura influyó de manera súper positiva”, aseguró.

Lo traumático del aborto no es el aborto, sino que tiene que ver con las condiciones que atraviesan las mujeres.

Cuando volvió a Argentina, a La Plata, donde estaba viviendo, Valentina decidió hacerse socorrista para ayudar y acompañar a mujeres que deciden abortar. Ahora, es integrante del colectivo feminista Mala Junta.

“En Argentina influyen muchas cosas. Además de la ilegalidad, está la penalización social, el hecho de que sea un tabú, la precarización económica. Nosotras intentamos 'desclandestinizar' el aborto. Si bien es ilegal, que pueda ser lo menos clandestino posible”, contó Valentina.

En referencia al proyecto de ley que se votará mañana en el Senado, la joven opinó: “La legalización va a ayudar en el acceso a la medicación, que ahora es bastante difícil, y a darle legalidad a la decisión. Lo maravilloso de lo que está pasando es la despenalización social. Si lo hacés, pero no se lo poder contar a nadie, no podés compartirlo, siempre va a ser un tabú, un trauma. Que ahora se pueda decir 'yo aborté', 'yo estoy a favor del aborto', 'acompañé a mi amiga a abortar', está buenísimo”, aseguró.

Cifras y estadísticas

Desde que se implementó la ley, en los primeros años hubo un aumento en la cantidad de abortos que se registraron en Uruguay, pero después la cifra bajó drásticamente. “Estamos entrando en una meseta, se está estabilizando. Estimamos que actualmente se practican 800 abortos por mes. En 2017, fueron 9830 y en 2016, 9719. Antes de la legalización, el número estimado, porque al ser clandestino no estaba registrado, llegaba a los 30 mil”, explicó Ana Visconti, responsable del Área Programática de Salud Sexual y Salud Reproductiva del Ministerio de Salud de Uruguay.

Y agregó que más allá de la ley, cree que “hoy por hoy esa cifra hubiese cambiado”: “En ese momento no todas las mujeres tenían acceso a un método anticonceptivo. Hoy por hoy todas las instituciones están obligadas a tener una canasta de anticonceptivos”.

Otro dato relevante, es la disminución de la moralidad materna. Según un informe del International Journal of Gynecology and Obstetrics, Uruguay es el segundo país con menor índice, después de Canadá.

Visconti explicó que la baja empezó a registrarse en 2002, cuando se implementó el plan de reducción de riesgo y daño. Si bien el aborto continuaba siendo ilegal, la mujer tenía la opción de acceder a una consulta previa en donde se le explicaba a qué métodos no debía exponerse.

“La ley consolidó esa baja. Hay muy pocos casos de mortalidad. El último, se registró en febrero de 2016, por un aborto en condiciones de riesgo. Pero hay que destacar que por interrupción voluntaria embarazo no ha surgido ningún caso de muerte”, detalló la médica.

Hay que destacar que por interrupción voluntaria embarazo no ha surgido ningún caso de muerte.

Visconti destacó que la ley establece plazos y requisitos que deben seguirse en el proceso. La primera consulta, la mujer la puede hacer al presentarse ante cualquier médico, no tiene que ser especialista, y plantearle su deseo de interrumpir el embarazo. El profesional tiene que ordenarle la ecografía para ese día o el día siguiente.

El siguiente paso, es la consulta con el equipo interdisciplinario, formado por un ginecólogo o ginecóloga, un especialista del área de salud mental y otro del área social. Después, tiene que haber cinco días de reflexión y recién en el sexto día la mujer ratifica su decisión.

Los abortos son farmacológicos en la mayoría de los casos y ambulatorios, no se indica internación; la mujer lo hace en su domicilio acompañada por alguien de su confianza. La excepción son los casos en los que la paciente tiene una patología o antecedentes que puedan indicar alguna complicación. También si la usuaria lo solicita porque, por ejemplo, vive en una zona con difícil acceso a los medios de transporte”, señaló Visconti. En caso de emergencia, cualquier servicio, aunque no sea de su prestador, tiene que brindarle asistencia.

La ley establece para los profesionales, fundamentalmente para los ginecólogos, la objeción de conciencia, que permite los profesionales elegir no participar del proceso: “Pero se exige que todas las intuiciones brinden el servicio y aseguren que se pueda realizar. Si la institución no tiene los médicos necesarios, tienen que contratar profesionales o bien coordinar la asistencia en otra institución cercana”.

Finalmente, la última consulta que la mujer realiza es para corroborar que el aborto se haya realizado correctamente y se le brinda la opción de elegir un método anticonceptivo que se le ofrece gratuitamente.

En cuanto a los beneficios de que la práctica se realice de forma legal y no en la clandestinidad, Visconti dijo: “La mujer no sólo tiene el apoyo del equipo multidisciplinario, con profesionales de la salud mental psicólogas, sino también tiene la posibilidad de continuar con las consultas. Hay todo un acompañamiento”.

El aborto legal en Uruguay, explicado en 3 minutos

El Proyecto Sin Barreras publicó un video en el que se explica de forma clara cómo se implementa el aborto legal en Uruguay. El material fue desarrollado por CLADEM, CNS Mujeres, Cotidiano Mujer, Mujer Ahora, Mujeres en el Horno y Ovejas Negras – con la financiación de SAAF – Safe Abortion Action Fund.