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Faltó una semana a la escuela y la encontraron muerta en la casa que compartía con su abuela
La comunidad educativa de la escuela N°4074 Florencio Molina Campo, de Las Heras, en la provincia de Mendoza no sale de su asombro y dolor por el deceso de la abanderada del colegio, Diana Pieraccioli (17), quien fue encontrada sin vida en su casa del barrio Ujemvi, según informa el diario La Jornada.
La joven faltó al colegio el pasado 27 de julio y al tercer día de ausencia, las autoridades comenzaron a llamar a su casa para conocer el motivo. Al no obtener respuesta alguna, el 5 de agosto decidieron dirigirse a su hogar para recabar información.
Tras la resistencia de la abuela, los directivos accedieron al domicilio y se encontraron con el aterrador panorama: Diana yacía sin vida, tapada con una frazada.
La denuncia fue radicada en la Oficina Fiscal 36 y la causa por el momento ha sido caratulada como "muerte sin asistencia médica", hasta tanto se obtengan los resultados de la necropsia. A su familiar podría caberle la figura de abandono de persona agravado. Según se supo, la menor era insulinodependiente y probablemente no se le suministró en los últimos días de vida.
El director del colegio, Marcelo Merenda, afirmó que "hicimos todas las acciones que corresponden desde lo administrativo y fundamentalmente desde lo humano", siguiendo el protocolo de la DGE. "Era una niña impecable, amable, inteligente; estamos todos devastados”.
"Estamos esperando que nos informen porque los compañeros y la institución quieren despedirla como se lo merece, porque era excelente persona", destacó.
Una vecina del barrio apuntó contra la abuela de Diana, que aparentemente sufre de demencia senil. En diálogo con Radio Nihuil, la mujer informó que la adolescente fue abandonada por su madre hace años y vivía con su abuela y bisabuela, de 90 años.
"La abuela, que tenía la tutela legal, la maltrataba mucho, así como a la bisabuela, que salía a pedir comida a los vecinos porque su hija no la alimentaba y la dejaba en la calle", reveló.
Asimismo, indicó que sus vecinos más cercanos le especificaron que solía esconderle la insulina a la nena y que le apagaba la luz cuando debía estudiar, además de someterla a violencia física y psicológica.
Por último, practicó una autocrítica al afirmar que el lamentable hecho "ha sido parte de la desidia de los vecinos, porque todos hemos sabido, todos hemos escuchado y nadie ha hecho nada".