El dueño del edificio que se derrumbó ayer a la tarde, en donde murió un joven y ocho personas resultaron heridas, aseguró que el arquitecto de la obra lindera le había dicho que estaba "todo bajo control".
"Yo sabía por los vecinos que me estaban diciendo que se movía todo y estaban preocupados", dijo Fermín, en diálogo con la prensa.
"Me dijo que estaba todo bien a mí me pareció raro que no hicieran el apuntalamiento correspondiente, pero confié", aseguró y agregó: "Podría haber muerto yo también".
El derrumbe se produjo ayer en Pavón 3094, en el barrio porteño de San Cristóbal. Adrián Continello, de 32 años, quedó atrapado en los escombros mientras dormí en una de las plantas altas del inmueble.
"Lamentablemente no hubo forma de sacarlo. Las heridas que sufrió son incompatibles con la vida", explicó Alberto Crescenti, titular del SAME.
Además, otras ocho personas fueron atendidas en el lugar por personal médico con heridas leves y crisis nerviosas, tres hombres y cinco mujeres, una señora con hipertensión.
El edificio con el supermercado y la casa estaban pegados a una obra en construcción donde se estaban realizando tareas de excavación. La medianera del inmueble cayó hacia la obra y produjo el desmoramiento total de la estructura.
Al momento del derrumbe el supermercado se encontraba cerrado y solo estaban en el interior algunos de los empleados, quienes pudieron autoevacuarse.
La obra había sido denunciada por la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) ante la Dirección General del Trabajo el 4 de febrero pasado por varias irregularidades en materia de seguridad.
Personal de la Dirección General de Protección del Trabajo porteño se presentó el día 5 de febrero en la obra y constató que no había irregularidades.