Hilda Acuña habló con la prensa rionegrina y confirmó el contexto de abuso y violencia en el que estaban sumergidos ellas y sus hijos. Relató las horas anteriores al crimen y sostuvo que hacía meses tuvo que dejar de trabajar para cuidar a sus hijos ya que el hombre los mantenía amenazados de muerte.
En diálogo con el Diario de Río Negro, Hilda relató que pudo ver a sus hijos. “Pensaban que estaba enojada con él, el mayor, les dije que no y se quedó bien. Esto viene arrastrando de niño adentro de la casa”, señaló la mujer, de 51 años.
Hilda habló de sus hijos con amor y justificó el crimen por la dura historia de vida que cargan.
“Mis hijos son buenas personas, respetan a todos. La infancia adentro de la casa era muy difícil”, sostuvo.
En cuanto, a las horas anteriores al crimen de Orlando Jara, de 55 años, Hilda comentó: “Me dijo que me iba a matar, ese día me dijo voy a comer y vengo a matar a mis hijos. Los chicos estaban durmiendo, se cubrieron con una frazada. Buscaba una lanza para matarlos. Fue a buscar una llave y dijo que iba a conseguir un revólver para matarlos a todos, y andaba con dos cuchillos en la cintura. La policía encontró un solo cuchillo. Vinieron los policías acá y él vino a pelearles y le miraba el revólver a la policía para sacárselo”.
Hilda acusó a la policía de inacción: “De rodillas les rogué que se lo llevaran”. Pero la policía solicitaba una denuncia. "El repetía que salgan los hijos de puta para afuera que los mato a los dos juntos. Pero la policía no hizo nada. Yo le rogaba a la policía. Nos decían que vayamos a hacer una denuncia, pero si uno salía nos mataba”, destacó la mujer.
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