Mientras se realiza el juicio contra Julieta Silva por la muerte de Genero Fortunato, el jueves declaró un testigo clave que aseguró que la noche del 9 de septiembre de 2017 vio “todo” lo que ocurrió en las afueras del bar La Mona.
Se trata de Ariel Aksenen, quien se presentó a declarar en los tribunales de San Rafael, en la segunda jornada del juicio por la muerte del rugbier el año pasado. Según informa el sitio Los Andes, de Mendoza, el relato del cuidacoches a los jueces Rodolfo Luque, Julio Bittar y María Eugenia Laigle comenzó con "yo lo vi todo".
Aksenen relató la secuencia del día de la muerte de Fortunato. “Arrancó y el muchacho se agarró de la ventanilla, corre al costado y no le da el tranco y se cae, en el medio de la calle. Yo lo miro cuando se cae, ella hace la U y cuando pega la vuelta. Me quedo parado mirando. El muchacho con los brazos para arriba y ella no bajaba la velocidad, llegó y se la pegó". Luego siguió: "Le hice señas y le gritaba que parara. Me paré en el medio de la calle y frenó y le dije atropellaste al pibe y me discutía que no".
TAMBIÉN PODÉS VER: El padre del rugbier atropellado: "No fue un accidente"
Entre los dichos del trapito, también aseguró que Silva nunca descendió del Fiat para ver lo que había sucedido o intentar socorrer a Genaro. “El muchacho intentó levantarse, pero ella lo pasó por arriba", aseguró sobre el accionar de Silva. El relato contradijo así parte de los argumentos de la acusada. Es que la defensa de Silva sostiene que esa noche había baja visibilidad porque estaba oscuro y había llovido, además de decir que la acusada no estaba usando anteojos.
"Pensé que ella había visto cuando se cayó el chico. Había luz en esa zona. Hablaba por teléfono y decía: 'Me mandé un pedo'. Ella sabía que había pasado por arriba al muchacho. No entiendo cómo no vio el cuerpo de Fortunato", dijo el cuidacoche, según consigna el diario Clarín.
En el primer día del juicio, Miguel Fortunato, papá de la víctima, habló con Telefe Noticias y dijo que "no fue un accidente" y que sólo cree en las lágrimas de él y en las de su familia. “Hay un montón de cosas que me hacen ruido, difícilmente podamos saber la verdad real”.