La consigna durante la pandemia del coronavirus es clara: quedate en casa. Sin embargo en los barrios más humildes esa frase no suele ser del todo fácil. Sobre todo, porque el poco trabajo que hay es muy precario y si un día no se trabaja, no se come. Es por eso que las encargadas del comedor Nueva Esperanza en Villa Soldati no pueden cerrar.
Por día preparan 500 platos de comida todos los días y lo reparten en las casas de los vecinos para que puedan comer. "Hay vecinos que hoy no pueden salir y hay una demanda muy importante de comida. Hoy más que nunca nos necesitan", dice una de las encargadas.