El domingo próximo, una vecina de Villa Pueyrredón será convertida en santa por el Papa Francisco. Se trata de Nazaria Ignacia, quien en el barrio donde vivió dejó nada menos que una sede de la congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Pero también, recuerdos vivos entre los otros vecinos.
Nazaria buscó suplir la escasez de sacerdotes llevando el Evangelio a los más alejados, a las minas, a los ranchos y a los mercados. Organizó y acompañó a desempleados y a agrupaciones campesinas y mineras, encabezó manifestaciones, movilizó a las mujeres desde la acción social fundando el primer sindicato obrero femenino, preparó a las hermanas para recibir y atender a los heridos y huérfanos de la Guerra del Chaco.
Aquí fundó la primera casa de su congregación en Villa Pueyrredón. Y se convirtió en una más para todo el barrio. El 6 de enero de 1930, día de la inauguración, ella escribió en su diario: "En la Villa de Pueyrredón se levantará la primera Iglesia de Buenos Aires dedicada a Cristo Rey y a su lado se funda, en esa gran metrópoli, la Cruzada Pontificia… ¡Qué alegría siente mi alma!"
Durante los primeros años, la congregación se extendió por diversas ciudades de Bolivia: Oruro, Cochabamba, La Paz, Potosí y Santa Cruz de la Sierra. En 1930 fundó la casa en Buenos Aires y más tarde lo hizo en Uruguay y en España, entre otros lugares. Hoy está en 21 países.
Nazaria murió a los 54 años en el Hospital Rivadavia. Fue el 6 de julio de 1943. Sus restos descansaron en el Cementerio de la Chacarita. Luego fueron trasladados a la cripta de la capilla de la casa de la congregación de Villa Pueyrredón y allí permanecieron hasta que, en 1972, fueron llevados a Oruro.