"Ley Joaquín": buscan amurar los arcos de todo el país tras la trágica muerte de su hijo de 12 años

En enero Joaquín Stefano Gatto participaba en un campamento de exploradores en Junín de los Andes cuando la estructura de un arco de fútbol cayó sobre su cuerpo, dejándolo inconsciente. Después de que sus órganos fueron donados, su familia impulsa un proyecto de ley para que todos los arcos deportivos del país queden asegurados al suelo. 


13 feb, 2026 08:51 | Actualizado: 13 feb, 2026 08:56
Actualidad: "Ley Joaquín": buscan amurar los arcos de todo el país tras la trágica muerte de su hijo de 12 años

El hecho ocurrió el domingo 4 de enero. Serena Campos Lobos, de 46 años, circulaba en bicicleta desde su casa en Ramos Mejía camino a su trabajo cuando recibió una llamada que la llenó de angustia: su hijo Joaquín, de 12 años, había tenido un accidente y lo estaban trasladando de urgencia a un hospital de alta complejidad en San Martín de los Andes, Neuquén.
“Joa”, como lo llamaba su papá, había viajado el día anterior con los Exploradores de Don Bosco a un campamento en Junín de los Andes. Era su primera experiencia en ese tipo de actividades. Mientras jugaba con sus compañeros, se colgó de un travesaño, y el arco cedió, cayendo sobre su cuerpo. La caída impactó principalmente en su pecho.
Cuatro horas después del llamado, Serena y su esposo, Adrián Gatto (de 40 años), estaban en Aeroparque. Consiguieron dos pasajes para volar esa misma tarde, aunque en horarios diferentes. Ella salió a las 18, y él, a las 20. Les indicaron que debían dirigirse a Neuquén para que lo trasladaran a una terapia intensiva pediátrica en esa provincia. Sin embargo, mientras Serena viajaba, la condición de Joaquín empeoró y fue necesario operarlo de urgencia. “Se moría”, les dijeron.
Serena llegó a Neuquén y desde allí recorrió aproximadamente cinco horas en auto hasta el Hospital Carrillo en San Martín de los Andes. Arribó cerca de las dos y media de la madrugada del 5 de enero. Esa misma tarde, los médicos le confirmaron que Joaquín tenía muerte cerebral. La causa, caratulada como “homicidio culposo”, está siendo investigada por la fiscalía de Junín de los Andes, a cargo de Gastón Ávila.
A poco más de un mes de la tragedia, sus padres están impulsando un proyecto de ley para que todos los arcos deportivos en el país estén asegurados al suelo.

“Esto era completamente evitable. La pérdida de un hijo es un vacío que no tiene palabras. Es inimaginable el dolor”, expresaron a Infobae.

El accidente
El accidente ocurrió en un campamento en el predio del Colegio Salesiano Ceferino Namuncurá, en Junín de los Andes. Participaron 190 chicos y la estadía estaba prevista por ocho días. “Viajaron el 3 de enero, llegaron el 4, bajaron las cosas del micro, armaron las carpas y empezaron a jugar”, relata Serena. Mientras los coordinadores preparaban la próxima actividad, Joaquín se colgó del travesaño de un arco de fútbol. La estructura no soportó el peso y cayó sobre él, impactando en su pecho y dejándolo sin sentido.
Según la reconstrucción de sus padres y la información preliminar de la investigación, el arco no estaba asegurado al suelo. Medía unos ocho metros de largo por dos de alto, y estaba hecho con caños tubing de siete centímetros de diámetro. “Una sola persona no podía levantarlo, era muy pesado”, describen.
Tras el impacto, Joaquín fue trasladado en una camioneta hasta el hospital de Junín de los Andes, donde sufrió un paro cardiorrespiratorio. Lograron reanimarlo, pero su estado era crítico: presentaba una contusión pulmonar, fracturas costales múltiples, una lesión en la aurícula del corazón y había perdido una gran cantidad de sangre.
Debido a la gravedad, fue derivado en código rojo al hospital de San Martín de los Andes, con custodia policial. Allí ingresó directo a terapia intensiva, donde los médicos constataron una laceración de dos centímetros en el corazón y lo operaron de urgencia para colocarle un catéter cardíaco. Pero Joaquín no sobrevivió.



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