El 27 de enero, alrededor de las 23, cuatro hombres citaron en una casa ubicada en Malargüe, a un joven. Cuando llegó al lugar lo tiraron al piso, lo ataron de pies y manos y le sustrajeron un teléfono celular y dinero.
La fiscal Andrea Lorente informó a los colegas del diario Los Andes que dos de los involucrados sacaron sus revólveres, calibre 38 y 32, para apuntarle a la víctima. “Le metieron el arma de fuego en la boca, haciéndolo que la chupara, lo golpearon, le manifestaron que hiciera todo lo que le decían porque si no, no lo iban a soltar”, sostuvo la fiscal.
Luego de tres horas de humillarlo y torturarlo, le dijeron que “si batía a la cana le iban a quemar a su familia o lo iban a dejar inválido”, según declaraciones de la fiscal.
Mientras lo torturaban, los involucrados se comunicaron con un preso alojado en el penal de San Rafael y le mostraban por videollamada todo lo que estaba ocurriendo. Aparentemente, todo comenzó porque la víctima habría tenido una relación con la ex mujer del recluso.
La fiscal Lorente precisó que los cuatro involucrados, de quienes no trascendieron los nombres, fueron imputados por el delito de coacciones, como así también el preso que recibió la videollamada. La investigación continúa, por lo que no se descartan otras imputaciones.