Son ciegos y trabajan juntos en una hilera de boxes blancos enfrentados. Usan su capacidad para activar los sentidos al servicio de la industria alimenticia.
Trabajan para el INTI y detectan sabores, olores y texturas en el Laboratorio de Análisis Sensorial del Instituto, donde se especializan en lácteos.
Sus narices pueden diferenciar el romero de la albahaca y el orégano del comino aun si están mezclados. Y con el aparato gustativo determinar qué grado de acidez, amargor o dulzura tiene un yoghurt o una leche.