Los conductores habían comenzado a obstruir la circulación en el kilómetro 42 de la autovía, camino a la capital alrededor de las 9.30 de la mañana d esdte jueves y mantuvieron su actitud por lo menos por dos horas. Sólo había quedado un carril libre para el paso de vehículos.
Los choferes, tras levantar el corte, se mantuvieron al costado de la ruta y otros regresaron a la terminal de la línea 60 de Ingeniero Maschwitz, donde aguardaan el resultado que arroje la reunión de sus delegados con Tomada, convocada para horas del mediodía.
Los conductores, desde las 9.25, obstruían la circulación vehicular en el kilómetro 42 de la autovía en la mano a la Capital Federal, donde dejaban un solo carril libre, tras "una negociación con la Policía Federal", dijo el delegado Esteban Simonetta a la prensa poco antes del bloqueo.
El operativo de seguridad era supervisado en el lugar por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, desde un helicóptero de la Policía Federal.
"Y ya lo ve, y ya lo ve, es para Berni que lo mira por TV", cantaban los manifestantes, mientras el helicóptero se encontraba suspendido en el aire, con el funcionario en su interior.
Los choferes de la línea 60 que llevan un conflicto laboral por despidos desde hace 36 días no pudieron sacar los colectivos a prestar servicio pese a que una orden judicial lo permitía, al surgir discrepancias en torno a la intención de los conductores de no cobrar boletos, por lo que decidieron protestar otra vez en la autopista Panamericana.
La jueza María Servini de Cubría levantó la restricción que existía para sacar los colectivos desde las terminales a prestar servicio pero dispuso que para ello se le ajustara el mecanismo de la tarjeta SUBE, con lo que los choferes interpretaron que debían cobrar boleto, algo que no estaban dispuestos a realizar ya que pretendían mantener esa medida de fuerza.
En consecuencia decidieron volver a marchar este jueves a la autopista Panamericana para protestar cortando el tránsito, tal como lo hicieron el miércoles, cuando fueron desalojados por Gendarmería tras los incidentes en los que se registraron heridos y detenidos.
El delegado Hugo Swarzmann aseguró que "la intención nuestra era trabajar como lo veníamos haciendo, sin cobrar boleto". "Si nos prohíben sacar los colectivos no nos queda otra opción que volver a la ruta", añadió.
Una gestión del ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, abrió una puerta para resolver el conflicto cuando acercó a las partes y logró un cuarto intermedio para este miércoles, pero no se volvió a repetir la reunión tras la decisión de la jueza Servini de Cubría.
La línea 60, que une Constitución con Tigre y también con Escobar, transporta a 250.000 pasajeros todos los días pero desde el 23 de junio los colectivos dejaron de salir a la calle por un conflicto en el que los choferes reclaman la reincorporación de 53 despedidos, el cese del acoso laboral a los delegados y mejores condiciones de trabajo.
Los trabajadores denunciaron un "lock out" patronal al impedirles sacar los colectivos a la calle sin cobrar boleto, mientras que la empresa aseguró que los choferes habían "usurpado las terminales" y que los colectivos que salían a la calle "no reunían las mínimas condiciones de seguridad".
En el medio hubo una medida de conciliación obligatoria que no fue acatada por las partes al no retrotraerse el conflicto a su inicio y medidas judiciales que impidieron a los trabajadores sacar los colectivos.