Este lunes feriado el carnaval volvió a la tradición que se había perdido hacía más de una década. Por eso las comparsas se prepararon con mucha anticipación para dar lo mejor a quienes fueron parte de esta fiesta popular.
Lo que se plantea es que este desfile de comparsas sea un carnaval para toda la familia. El último corso en el centro porteño se realizó en 2006. En ese momento hubo quejas de los comerciantes de la zona. "Ahora dialogamos con ellos para que entiendan que es importante recuperar esta fiesta. Vamos a tener mucha seguridad y sólo se va a poder tomar alcohol dentro de los locales, no en la calle", explicó Mora Scillamá, directora general de Promoción Cultural porteña al diario La Nación.
En algunos corsos hay vecinos que se quejan por los cortes de calles o el alto sonido de la música o los bombos de las murgas. "Recibimos las críticas y les explicamos que el Estado porteño tiene que sostener por ley el carnaval porteño -explica Scillamá-. Además, es un hecho cultural histórico de Buenos Aires que queremos mantener e impulsar".
Sin embargo se podría decir que con el tema carnaval porteño se produce una verdadera "grieta" que divide las aguas con respecto a la celbración popular que comenzó en el año 1869.
Los que sí y los que no...
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