María Fernanda tiene 30 años. Se trasplantó por primera vez con donante vivo, fue su propio padre quien le donó uno de sus riñones el 12 de diciembre de 2005 y siguió trasplantada hasta el 2014 cuando se deterioró la función renal.
Allí los médicos le indicaron que debería someterse a otro trasplante para poder seguir viviendo. Ya había sido salvada gracias al hombre que le dio la vida, ahora le tocaba a su compañero, a su amor.
Fue entonces que ambos se realizaron los estudios de compatibilidad y recibió un segundo trasplante con donante vivo no relacionado sin pasar por diálisis. Entre los dos trasplantes, hacen un total de 14 años trasplantada.
Actualmente está cursando un embarazo de 7 semanas. Un bebé buscado y con consentimiento médico que viene a coronar una historia que da esperanza a muchas personas.