En un par de semanas, se anotaron 1.324 taxistas en el programa del Gobierno porteño para trasladar personas desde las Unidades Febriles de Urgencia anexas a los hospitales hasta hoteles.
Sus pasajeros son pacientes leves de coronavirus o con síntomas sospechosos, que deben esperar el resultado del test en aislamiento. Con la curva de contagios aplanada, por ahora son 81 los choferes que hacen estos viajes.
Una de ellas es Vanessa De Lima, de 40 años, que decidió ofrecerse para poder seguir trabajando con su taxi y, también, como una manera de colaborar desde su oficio en medio de la crisis de la pandemia. Otro es Christina, sus historias en el video.