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Piden prisión perpetua para el acusado de tirar a su mujer por el balcón
Un hombre fue condenado a prisión perpetua por haber asesinado a su pareja al arrojarla por el balcón de un cuarto piso de un hotel de la zona porteña de Tribunales, hace dos años.
El veredicto contra Eduardo Adrián Casaballe Colacho, uruguayo, de 47 años, fue dado a conocer por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8, que lo halló responsable del "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género" de Mariela Leites Da Silva (34), una azafata de la empresa Buquebús de su misma nacionalidad.
El hecho ocurrió la noche del 28 de abril de 2014, en el hotel "Micky", situado en Talcahuano 362, a dos cuadras del Palacio de Tribunales porteño, donde el matrimonio convivía en la habitación 41 del cuarto piso junto a su pequeño hijo.
La mujer cayó al vacío y murió en el acto al sufrir el estallido de su cráneo y pérdida de masa encefálica, mientras que su esposo -quien hace casi dos años cumple prisión preventiva en el penal de Marcos Paz- salió a la calle a pedir auxilio e instaló la versión del supuesto suicidio.
"Soy víctima de las desgracias, no un asesino", dijo Casaballe Colacho al declarar ante el tribunal el primer día del juicio, el 2 de marzo pasado, y contó que aquella noche, Mariela se molestó con él por un problema que ella tuvo con el celular y que cuando él preparaba mate y su nene lloraba mucho, vio como su esposa "de repente cruzó la habitación y se arrojó al vacío" por el balcón.
Sin embargo, testigos del hotel declararon haber escuchado una discusión previa, mientras que la autopsia y un video de la juguetería de la cuadra que grabó el momento de la caída mostraron que la víctima cayó inconsciente.
En el juicio, la médica forense Adriana Pietrantonio ratificó las conclusiones de su autopsia y aseguró que detectó en la víctima lesiones de defensa en las manos y marcas en el cuello de un "estrangulamiento previo" que pudo hacerle perder la conciencia.
Esta testigo explicó que los suicidas suelen caer "de pie o de cabeza", pero "nunca" de espaldas y sin realizar ningún movimiento de manos y piernas, tal como quedó registrado en el video de la juguetería.