Salud mental en adolescentes: claves para detectar señales de riesgo y actuar a tiempo

Ante el aumento de situaciones de violencia y malestar emocional, especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA advierten sobre la importancia de que los adultos no minimicen señales que pueden estar naturalizadas. 


28 abr, 2026 10:42
Salud mental en adolescentes: claves para detectar señales de riesgo y actuar a tiempo | Actualidad
Actualidad: Salud mental en adolescentes: claves para detectar señales de riesgo y actuar a tiempo

En las últimas semanas, la salud mental de los adolescentes volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública, tras una serie de hechos que encendieron alertas. En este contexto, desde el Clínicas señalan un incremento cercano al 30% en el último año en las consultas por problemas de salud mental en jóvenes, y detallan qué conductas constituyen signos de riesgo y cuándo es necesario consultar con un profesional.

Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 7 personas de entre 10 y 19 años atraviesa algún trastorno mental, y la depresión se ubica entre las principales causas. A nivel local, la situación refleja la misma dinámica. 

Por su parte, en 2025, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires informó que se registró más de una internación diaria de niños, niñas y adolescentes por riesgo suicida, y que en más del 90% de los casos se trata de adolescentes.

La Dra. Silvia Ongini, psiquiatra infanto-juvenil (MN 69.218) de la división Pediatría del Clínicas sostiene que “estamos asistiendo a un incremento de situaciones de violencia en todas sus dimensiones, que además tienden a naturalizarse. Además, estamos atravesando un momento de alta demanda en salud mental”.

En ese sentido, la especialista señala que “uno de los errores más frecuentes es no detectar situaciones de riesgo a tiempo: naturalizar conductas o síntomas, minimizarlos como si fueran ‘caprichos’ o parte de la edad. Cuando alguien manifiesta un padecimiento, es fundamental intentar comprender qué le está pasando”.

Respecto de las señales de alerta, Ongini remarca la importancia por parte de los adultos  de estar atentos a:

  • Alteraciones en el rendimiento escolar
  • Alteraciones en el sueño
  • Sentimientos de malestar sostenidos en el tiempo como irritabilidad, ansiedad, angustia
  • Aislamiento social permanente
  • Sobreexposición digital
  • Cambios de hábitos a partir de este comportamiento
  • Dificultad para vincularse entre pares

Por otra parte, puntualiza en la necesidad de promover al interior de las familias una escucha activa y respetuosa, sin descalificar ni minimizar los padecimientos que manifiestan los jóvenes. También destaca la importancia de fortalecer los vínculos familiares y generar espacios de encuentro, en un contexto donde muchas veces se pierden momentos de disfrute compartido.

En esa línea, desde el hospital trabajan en la generación de espacios de contención y acompañamiento. “Es fundamental que los adultos puedan compartir tiempo de calidad con sus hijos y habilitar espacios donde los adolescentes puedan expresarse, ser escuchados y sentirse contenidos”, sostiene. “Cuando un integrante de la familia está mal, todo el sistema familiar se ve afectado, de modo que es clave poder acompañar y encontrar salidas en conjunto”, agrega.

Por último, Ongini remarca la importancia de consultar cuando se presenten señales de alarma. “Nunca es tarde para consultar. Es fundamental perder el miedo a hacerlo y desestigmatizar la salud mental. Pedir ayuda a tiempo puede cambiar trayectorias de vida”, concluye.

En Ciudad de Buenos Aires, es posible consultar en hospitales como el Clínicas de la UBA (Av. Córdoba 2351), Laura Bonaparte (que también cuenta con la línea 0800-999-0091), el Gutiérrez y el Elizalde. También existe la línea gratuita y confidencial de atención telefónica Salud Mental Responde (0800-333-1665). 

En otros puntos del país, hospitales públicos cuentan con servicios especializados o pediatras y médicos clínicos que reciben a niños, niñas y adolescentes para una contención inicial y luego derivan a Psicoterapia y, de ser necesario, a Psiquiatría. 



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