Al inicio de la indagatoria la mujer, asesorada por el abogado Carlos Broitman -quien le fuera presentado por su exmarido- dijo que las bengalas que ella había colocado en el cuerpo de su hijo estaban desactivadas, y que todo era parte de un manifiesto político contra Macri.
La mujer refirió estar vinculada con el kirchnerismo y que su accionar que quedó registrada en una filmación casera fue parte de un manifiesto contra Macri.
Según su primera versión, ese manifiesto comprendía que en algún momento el menor se levantara su remera, exhibiera las bengalas y una pancarta que le reprochaba a Macri el no poder organizar un partido superclásico entre River y Boca y teniendo en cuenta que en los próximos días se realiza el cónclave del G20 que reúne a principales presidentes del mundo.
Ante la disparatada versión de la mujer, la fiscal Adriana Bellavigna tomó declaración en simultáneo y por separado al exmarido y a la actual pareja de ella y surgieron muchas contradicciones.
Nadie sabía explicar cómo desarmaron las bengalas y además dónde estaba la pancarta que ella dice iba a ser utilizada como el manifiesto político.
Así, por la noche la fiscal solicitó la prisión preventiva de la mujer hasta tanto se aclarasen los hechos y reuniese prueba.
A raíz de ello y sumado a que se presentó una hija suya quien es abogada, la mujer se quebró y finalmente contó lo sucedido.
En ese sentido, explicó que había colocado las bengalas para pasar los controles de acceso al Estadio de River Plate y que era algo que iba a ser utilizada en los festejos.
Tras la confesión de la mujer y el arrepentimiento que mostró, la fiscal realizó un juicio abreviado con la condena de dos años y ocho meses de prisión. (NA)