El gremio La Fraternidad decidió en la tarde del martes levantar el paro que mantenía paralizados los servicios ferroviarios desde la medianoche, confirmaron a Télam fuentes oficiales. De esta manera, el sindicato decidió acatar la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo.
Más temprano, la ministra de Trabajo, Raquel "Kelly" Olmos, había sostenido que la medida de fuerza que realizan los trabajadores nucleados en el Sindicato La Fraternidad "es un paro político" y acusó a esa organización gremial de llevar cabo "una confrontación" con las medidas del Gobierno nacional". Fue antes de recibir al titular del gremio Omar Maturano en el ministerio para continuar con el diálogo y encontrar una solución a la medida de fuerza.
"Este es un paro político y es evidente que la decisión de ellos (La Fraternidad) se trata de una confrontación con las políticas del Gobierno", señaló Olmos, en declaraciones radiales.
En ese sentido, la funcionaria consideró además que el reclamo sindical "responde a un política pública", al cuestionar que el gremio reclame que se le pague "un bono a jubilados ferroviarios".
"Hemos convocado a una mesa de diálogo. Ellos tienen que entender que ese bono no es una decisión que pueda comprender a un solo gremio. El Estado tiene que hacerlo en función de contemplar la situación general", observó Olmos.
Para la funcionaria, los gremios ferroviarios "debería haber acatado la conciliación obligatoria" dictada el lunes, "como lo hicieron otros gremios del transporte".
"El paro estaba convocado por un conjunto de gremios y la mayoría aceptaron el llamado a una conciliación obligatoria. Solo La Fraternidad y una seccional de la Unión Ferroviaria, resolvieron mantener el llamado a una medida de fuerza", remarcó.
Consultada sobre las medidas legales frente a la medida de fuerza, la ministra de Trabajo indicó que "desde el punto de vista operativo, se ordenaron acciones con fiscalización que se traducirán en sanciones".
"En realidad, lo que quiero decir es que no acatar una conciliación es una situación excepcional. En particular, porque este conflicto no es gremial, es algo netamente político. Se trata de un recamo para los jubilados en general", apuntó.
Los efectos del paro de transporte
Los servicios ferroviarios se encontraban paralizados desde la medianoche por una medida de fuerza del gremio de La Fraternidad, que desoyó la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno nacional en el marco de un conflicto por el reclamo del pago de un bono de 50 mil pesos a jubilados y pensionados.
La huelga de los trabajadores ferroviarios generó graves inconvenientes a los usuarios, en especial por la mañana en el horario pico del transporte de pasajeros.
"En cuanto a lo salarial, nuestra paritaria se ha resuelto favorablemente. Hoy estamos reclamando al Gobierno, y se lo plantemos hace un tiempo, el pago de un bono especial de 50.000 pesos para los compañeros jubilados. Queremos que se haga efectivo antes de fin de año", señaló el secretario de prensa de La Fraternidad, Horacio Caminos.
El dirigente recordó que el reclamo "surgió hace tiempo, de una asamblea general de delegados gremiales" y tras esa decisión "se notificó al Gobierno, a las autoridades del Ministerio de Trabajo y a las empresas"
"Hemos realizado campañas de publicidad anunciando nuestra medida de fuerza", aseguró Caminos.
Consultado sobre las advertencias y las medidas legales tomadas por el Ministerio de Trabajo frente a la decisión de La Fraternidad de no acatar la conciliación obligatoria, el gremialista consideró que los funcionarios "quedarán en la historia como quienes ponen multas a los dirigentes y los trabajadores que luchan por el bien de los jubilados".
"Y si la indiferencia del Gobierno a nuestros reclamos se mantienen, se profundizarán nuestras medidas de fuerza; son los compañeros delegados quienes decidirán en asambleas democráticas", advirtió Caminos.
A raíz de la medida de fuerza, tanto en Liniers como en los centros de transbordo de Constitución y Retiro se veían filas de personas más largas de lo habitual que esperaban tomar colectivos con destino a distintos puntos del conurbano bonaerense ante la falta de trenes.