Un delincuente armado robó a las dueñas y a dos clientas en un local de ropa del centro de Rosario. Cuando se disponía a huir, la policía fue advertida y entró al negocio rompiendo la puerta.
La madre de las dueñas del negocio confirmó que “era un sólo delincuente con un arma”. Y amplió que “a una de mis hijas, que estaba haciendo tareas administrativas, el delincuente la sorprendió y mi otra hija pudo salir con la nena chiquita, que tiene un año y medio, y pudo llamar a la policía”.
Pero el ladrón huyó por la parte trasera del comercio, que se conecta con un edificio contiguo.
Un rato después, el delincuente salió de la mano de una mujer mayor, a la que tenía amenazada, e incluso dio declaraciones a la prensa.
En medio de la cobertura periodística, la prensa apostada en el lugar observó que una mujer mayor salía del edificio vecino con un joven del brazo. Se acercaron a preguntar si habían visto algo, y el muchacho respondió todas las preguntas: “No vimos nada, estábamos con mi abuela durmiendo la siesta”. En realidad era el delincuente, que tenía bajo amenaza a la mujer, quien tardó en brindar información a la policía por temor a represalias.
Los periodistas dieron aviso a los uniformados, que se desplegaron por toda la zona y finalmente lograron apresar al joven a una cuadra de allí, cuando intentaba meterse en otro negocio.