Luisina Barraud es una cordobesa de 27 años que decidió hacerse una ligadura de trompas. Sin embargo, en dos centros de salud privados de su ciudad, San Francisco, se negaron a hacerle la práctica.
La mujer contó que en la clínica Enrique José Carrá y en el Sanatorio Argentino no quisieron hacerle la cirugía alegando a la "objeción de conciencia". Incluso cuando en su historia clínica podían observar que sufre una enfermedad genética que, en caso de quedar embarazada, podría poner en riesgo su vida.
La mujer sufre del síndrome de Ehlers Danlos, una enfermedad poco frecuente que afecta al tejido conectivo. Los especialistas le dijeron que no puede quedar embarazada. "Aunque soy fértil, mi útero se desgarraría y moriría desangrada", explicó.
Tanto la histerectomía (o ligadura de trompas de Falopio) como la vasectomía están garantizadas por una ley de 2016 para todas las personas mayor de 18 años.
Pero cuando Barraud fue consultarlo con su ginecóloga, en la clínica Carrá, la médica le planteó cuestiones más relacionadas con lo psicológico que con su historia clínica.
“A pesar de que conocía mi caso, me hizo un montón de preguntas sobre si estaba completamente segura, acerca de qué opinaban mi pareja y mis padres, y qué haría si me arrepentía. No entendió que estaba en juego mi vida, que no era un capricho”, dijo Barraud a La Voz del Interior.
En la segunda clínica que consultó, la médica que la atención le dijo que era ‘la moda de los pañuelos verdes’". "Me pidió que me levantara y me fuera”, relató.
Finalmente, la joven se sometió a la intervención en un hospital público. Desde el Ministerio de Salud de la Provincia, la directora de Maternidad e Infancia, Marcela Yanover, dijo que “lo que pasó en San Francisco es una excepción” y aseguró que la anticoncepción quirúrgica "es una práctica que se incentiva".
Foto: La Voz del Interior