"Uno se acostumbra un poco al ruido", dice un vecino después de cuatro días de soportar la alarma de una casa que no para de sonar. Es que el propietario está de vacaciones y a pesar de prometer que iba a volver, todavía no se sabe nada de él.
Ocurrió en Villa Lugano y ningún vecino sabe cuál podría ser el motivo por el que se prendiera el sistema de seguridad de la propiedad. Tampoco tenía nadie un celular del hombre que vive en ella junto a su mamá. Fue recién después de la intervención de la policía, ante las quejas de los vecinos, que alguien se pudo comunicar con él y así se enteraron todos que está en Las Toninas.
Lo curioso también es que una vez que pudieron contactarse con el propietario, este prometió que volvería "al día siguiente" pero después de cuatro días sigue sin aparecer.
Lo cierto es que el calvario lleva 96 horas y la única forma de silenciarlo es cortando la luz o entrando a la casa, algo que ninguno de los vecinos se anima a hacer. "No queda otra que aguantar", se lamentó el vecino, y concluyó: "No podemos dejarle la casa sin luz".