Yoga que libera: la práctica de los presos del penal de San Martín

Moksha es un grupo de voluntarios que da sus clases en el pabellón 8 de la Unidad Penitenciaria n° 48. Hace poco más de tres años, empezaron con pocos alumnos en un patio. Hoy, asisten más de 400 internos.


03 ene, 2019 07:19
Actualidad: Yoga que libera: la práctica de los presos del penal de San Martín

“Creemos en las segundas oportunidades y confiamos en construir una sociedad más inclusiva. El yoga como herramienta es transformadora”, contó Samanta. Ella es profesora de yoga y parte del equipo de Moksha, un grupo de voluntarios que dan sus clases en el pabellón 8 de la Unidad Penitenciaria n° 48 de San Martín.

Hace poco más de tres años, en septiembre de 2015, las prácticas empezaron a darse en un patio con pocos alumnos. Hoy, cada semana, asisten más de 400 internos y al equipo se sumaron más de 25 profesores.

El Yoga nació en la India y quiere decir unión. A través de distintas posturas y una respiración consciente, se busca conectar al ser con el instante.

Isabel Aldao es la coordinadora del programa y relató cómo fue el primer contacto que tuvo con los reclusos: “Les contamos lo que hacíamos, les preguntamos si querían hacer yoga y no sabían lo que era, pero nos dijeron 'si ustedes quieren venir y darnos algo que nos va a hacer bien, bienvenidos'”.

Entonces empezaron a sumarse las prácticas y los resultados no tardaron en hacerse notar. “Les hace bajar mucho la intensidad, la adrenalina, el trato cambió, hay un respeto mutuo hacia nosotros también”, aseguró Pablo, director del penal.

Incluso los reclusos contaron cómo cambiaron sus días con las clases. “Al principio no me gustaba, nunca había hecho yoga en mi vida. Pero después empecé a hacer las prácticas. La profesora Isa nos dice que pongamos a alguien en mente, yo siempre los pongo a mis hijos, y es lo que me hace hacer la práctica, se las regalo siempre a ellos”, contó Martín.

En otro pabellón, también se da acroyoga, que requiere del trabajo en equipo. “Sí o sí necesitas a otro y esa es la respuesta que ellos mejor tienen en esto, la importancia de ver al otro, observarlo, y crecer con el otro”, explicó Rodrigo, profesor de acroyoga.