La particular imagen, que hoy da la vuelta al mundo, fue tomada en la costa de New South Wales, 500 kilómetros al sur de Sydney.
Pero su autora sólo descubrió la inusual toma más tarde, cuando revisó las fotografías de la expedición que había emprendido en busca de ballenas jorobadas en una ronda de alimentación, contó al diario Sydney Morning Herald.