Chocolates, confites, caramelos, gomitas, bebidas saborizadas. Y la lista sigue. Con la apertura de las importaciones, los quioscos se están llenando de golosinas chinas.
Julia, dueña del mayorista Di Marco, en Villa Linch, es testigo del fenómeno. “Desde hace unos meses que empezamos a recibir muchas golosinas de China. La principal razón es que son mucho más baratas que las nacionales”, cuenta.
Ejemplos tiene muchos. Linternas que adentro traen confites, muñequitos con caramelos adosados y hasta gomitas con formas de pizza. Todo “made in China”.
Lo mismo ocurre en el local de Cristian, en Florencio Varela. Hay papas fritas, galletitas, palitos de chocolate y bebidas saborizadas. No hace falta mirarlos demasiado para saber su origen. Las etiquetas están todas escritas en chino o, en algunos casos, en coreano.
“La verdad que incorporé estos productos porque cada vez son más los que los llevan. Tienen gustos diferentes y a veces lo sentís raro al paladar, pero la gente se está acostumbrando”, explica.
La tendencia parece que llegó para quedarse. Tanto que cuentan que en breve se podrá conseguir un clásico argentino, pero fabricado en China: el alfajor.