Si bien Tony ama los perros, no es un fanático como lo es su mujer. Ella tiene "fiebre canina" desde pequeña, y se fue intensificando con la edad. Cuando se casó con Tony trajeron un perro, y luego otro, y luego otro, hasta que llegaron a 41.
Sacarlos a pasear es casi una operación militar. El matrimonio de jubilados británico pasa al menos 2 horas preparando la comida para los perritos, y mantener a sus criaturas les cuesta alrededor de 46.000 dólares al año en alimentos, accesorios y veterinaria.
Pero según explican, aman cada segundo que pasan con sus mascotas y no lo cambiarían por nada del mundo.
"La hora de la comida nos lleva unas dos horas, ya que hay que preparar 41 cenas en 41 bowls diferentes, y luego lavarlos," contó Lynn.
"Tengo que acordarme quien come cada cosa, ya que algunos comen pollo y otros carne. Y tenemos que estar presentes mientras comen, para que no se peleen".
A veces se hace difícil para Tony, y eso les genera algunas peleas. "Lynn y yo tenemos tantas peleas sobre los cachorros, que a veces se hace imposible la convivencia", afirmó.