Un hombre de Pensilvania ha muerto esta semana tras ser aplastado por la lápida de su suegra. Se trata de un jubilado de 74 años que estaba adornando la tumba junto a su esposa cuando la piedra de 180 kilos se vino abajo sin darle tiempo a reaccionar.
El incidente ocurrió el pasado lunes en el cementerio de San José de Scranton, cuando es habitual que los estadounidenses acudan a los cementerios para visitar a sus fallecidos antes de la semana Santa.
Según explican los medios estadounidenses, Stephen Woytack estaba arrodillado mientras su esposa ataba un crucifico en la lápida, pero la piedra cedió y aplastó al hombre. El cuidador del cementerio, Ed Kubilus, acudió de inmediato al lugar, pero ya nada se podía hacer. "Llegué allí corriendo y la imagen era muy dura de ver. Ha sido muy trágico y no podía hacer nada", relata Kubilus a WNPE.
Cuando la policía y una ambulancia llegaron al lugar de los hechos, lo único que pudieron hacer fue retirar la lápida de encima de Woytack y certificar su muerte.