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El gran gesto de Paula Pareto
Paula Pareto disputó siete torneos este año. En todos llegó a la final. Ganó cuatro medallas de oro (Open Panamericano de Santiago de Chile, Open Panamericano de Buenos Aires, Grand Prix de Samsun, el Grand Prix de Budapest) y tres de plata (Campeonato Panamericano Senior enezes, World Master de Rabat, Juegos de Toronto).
El sábado, en una lucha pareja hasta el final, un lance de la cubana Dayaris Mestre terminó definiendo el combate. La bronca de Pareto, quien se recibió de médica el año pasado, quedó plasmada en su mirada hacia el cielo en el piso del tatami.
Sin embargo, después de masticar el fastidio, abrazó a su rival, le habló al oído y la alzó mostrándola al público, quien ovacionó de pie a las dos luchadoras. La judoca de San Fernando dijo que lo hizo porque la cubana es una amiga, y porque las rivales están dentro del tatami, no fuera de él.
Es una de las razones por las cuales Paula Pareto es una de las atletas más admiradas y queridas de la delegación: jamás pierde la humildad y sus gestos de grandeza en la derrota realzan su espírtu olímpico.