Deportes
Vélez empató en el descuento 2 a 2 cuando Tigre se quedó con 9
El partido que cerró la decimosexta fecha se llenó de dramatismo con la grave lesión del arquero visitante Javier García incidió directamente en el resultado final.
Cuando el partido se acababa, se lesionó en la jugada del descuento de Vélez con una severa lesión ósea en el tobillo izquierdo, y cuando el técnico ya había realizado los tres cambios.
Esto derivó en que los ocho minutos de descuento que otorgó el árbitro Diego Abal los debiera jugar Tigre con el zaguero Leandro González Pírez como arquero, hasta que a 60 segundos del epílogo el ingresado Eric Godoy cometió una innecesaria mano dentro de su área que el propio Caraglio cambió por gol.
Antes de todo eso, el 80 por ciento del tiempo Vélez fue el dueño de la pelota, pero en ese lapso no creó las opciones que sí generó Tigre, y que precisamente no surgieron durante "su" 20 por ciento, sino en un par de contras que engarzó mientras su rival dominó, que en este caso no fue sinónimo de atacó.
El técnico visitante Gustavo Alfaro fue expulsado promediando el segundo tiempo por protestar ante la demora del reingreso de Joaquín Arzura, que había salido del campo por lesión.No pudo contar con los suspendidos Juan Carlos Blengio y Ernesto Goñi, pero sí con la inestimable presencia como titular del colombiano Sebastián Rincón, héroe de la jornada hasta la media hora del segundo tiempo, más el debut de Federico González, quien lo reemplazó, y a la sazón fueron los autores de los dos tantos del "Matador".
Con un hombre menos fue cuando mejor se manejó el conjunto de Victoria, ya que de contraataque le convirtió dos tantos en poco más de un cuarto de hora, y pese al empate final de los de Liniers, estos no le pueden ganar como locales a los "azulgranas" desde el torneo Apertura de 2010 (dos empates y dos triunfos).
El epílogo, entonces, tuvo la emoción de los goles y el "dramatismo" de la "fea" lesión de García, que se retiró llorando del estadio velezano, con una bota de prevención sobre el tobillo izquierdo para evitar cualquier posible desplazamiento óseo ante la eventualidad de una fractura de maléolo tibial, algo factible de acuerdo a lo observado cuando el tobillo externo y la rodilla se le fueron para el mismo lado.