La escalada de tensiones bélicas en Medio Oriente comenzó a impactar en la industria aérea internacional, con cambios en las rutas de vuelo y una creciente presión sobre los costos operativos de las aerolíneas, principalmente por el aumento del combustible.
El director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Willie Walsh, advirtió que la volatilidad en la región ya obliga a las compañías aéreas a realizar ajustes estratégicos para garantizar la seguridad y operatividad de sus vuelos.
La situación también repercute en los precios de los pasajes en Sudamérica. En el país, Aerolíneas Argentinas anunció que aplicará de manera temporal un recargo por combustible debido al incremento del precio del petróleo y del combustible de aviación (Jet Fuel).
“A raíz de los movimientos recientes en el precio del barril de petróleo y del consecuente aumento en el precio del combustible de aviación, Aerolíneas Argentinas implementará temporalmente un recargo por combustible en sus vuelos”, indicaron fuentes de la compañía.
Desde la empresa señalaron que la medida está alineada con decisiones adoptadas por otras aerolíneas y busca mitigar el impacto de estos aumentos en la estructura de costos. En los vuelos regionales e internacionales el cargo será de entre 10 y 50 dólares por tramo, según el destino, mientras que en los vuelos de cabotaje el recargo será de 7.500 pesos por tramo.
La compañía indicó además que continuará monitoreando la evolución del mercado para proteger su estructura de costos y minimizar el impacto en los pasajeros. De acuerdo con la empresa, el incremento es menor al aplicado por otras aerolíneas, como algunas compañías estadounidenses, que sumaron alrededor de 100 dólares al precio de sus tickets.
En rutas internacionales de larga distancia —especialmente hacia Europa, Asia y Estados Unidos— los pasajes registraron aumentos de entre el 12% y el 18%, debido a que el combustible representa una mayor proporción del costo operativo en vuelos de más de ocho horas.
En los trayectos regionales y domésticos dentro de Sudamérica, las subas fueron más moderadas, con incrementos de entre el 5% y el 8%. Aerolíneas como LATAM y Avianca, junto con diversas compañías de bajo costo, intentaron absorber parte del aumento para no afectar la demanda, aunque ya comenzaron a aplicar recargos directos por combustible.
A nivel global, uno de los efectos más inmediatos del conflicto es la alteración de los hubs tradicionales en Medio Oriente. Ante los riesgos de utilizar el espacio aéreo en zonas afectadas por las hostilidades —especialmente tras el inicio de los enfrentamientos con Irán— parte del tráfico de pasajeros y carga está siendo redirigido hacia rutas alternativas que conectan con Asia.
Estas modificaciones implican trayectos más largos y una reconfiguración temporal de la oferta de vuelos, aunque la demanda internacional de viajes se mantiene firme.
En el plano energético, Walsh explicó que el precio del combustible de aviación aumentó con mayor intensidad que el del petróleo. Esto se debe al incremento del denominado “crack spread”, es decir, el diferencial de refinación, que en algunos casos llegó a duplicar las previsiones anuales.
A pesar del escenario adverso, desde la IATA mantienen un moderado optimismo. Walsh recordó que el sector ya atravesó períodos con precios del combustible elevados, como entre 2011 y 2013, cuando el barril llegó a valores cercanos a los 130 dólares sin comprometer la rentabilidad estructural de la industria.
Actualmente, según el organismo, comienzan a observarse señales de estabilización en los precios tras los picos iniciales impulsados por la especulación financiera.
La expectativa del sector se centra ahora en la normalización de la situación en Irán y la reapertura plena del espacio aéreo regional. Para la IATA, el conflicto representa un desafío operativo, pero no una crisis estructural para la aviación comercial.
En ese sentido, aerolíneas como Emirates lograron mantener gran parte de su programación, lo que refuerza la idea de que la industria podría recuperarse con rapidez una vez que se restablezca la estabilidad en las rutas de Oriente Medio.
Fuente: NA.