Amenities: cuánto encarecen realmente las expensas

Algunos sostienen que la diferencia entre tener y no tener amenities es sustancial; otros la relativizan. 


31 mar, 2026 12:07
Amenities: cuánto encarecen realmente las expensas | Economía
Economía: Amenities: cuánto encarecen realmente las expensas

Según un informe presentado ayer por Reporte Inmobiliario, los amenities incrementarían 23,6% en promedio las expensas en los edificios. En los barrios cerrados la brecha es aún mayor. En los últimos años creció con fuerza la presencia de amenities en los desarrollos inmobiliarios. 

En paralelo, aumentó la atención sobre cómo estos servicios extra impactan en el costo de las expensas. 

Algunos sostienen que la diferencia entre tener y no tener amenities es sustancial; otros la relativizan. 

Para Martín Eliçagaray, especialista en tecnología aplicada a la propiedad horizontal y fundador de Simple Solutions, el debate sobre los amenities abre una discusión que los consorcios vienen postergando. 

"El desafío no es solo cuánto cuestan, sino cómo se gestionan", dice. Eliçagaray apunta que muchos desarrollos incorporan servicios atractivos sin un plan realista de operación a largo plazo. 

“El edificio inaugura una pileta enorme, pero después no alcanza el presupuesto para mantenerla como corresponde. O aparece un gimnasio de última generación que nadie controla y termina siendo un gasto fijo sin uso real. El problema no es tener amenities, sino administrarlos con criterio”, señala.

Según su análisis, “la mayoría de los consorcios decide a ciegas". No sabe cuánto consume cada espacio, qué proveedores ajustan por encima del mercado o qué servicio está sobredimensionado. En esa nebulosa, cualquier aumento parece inevitable.

“Un consorcio que conoce su estructura de costos puede ajustar sin resignar calidad. Optimizar horarios de uso, renegociar contratos con información precisa o automatizar tareas que hoy dependen de mano de obra permanente son decisiones pequeñas, pero con impacto acumulado”, propone

También es cierto que hay edificios que pagan por amenities que funcionan como escenografía. 

Un coworking vacío o un sauna apagado todo el mes es gasto puro. 

"Antes de sumar servicios nuevos, hay que medir qué necesitan realmente los vecinos y qué costo operativo implica”, agrega.

Desde su perspectiva, el desafío es encontrar equilibrio entre deseo y sostenibilidad. 

“El amenity vende, pero lo que sostiene al edificio es la gestión. Si no se profesionaliza la administración, los espacios comunes que deberían sumar valor terminan generando conflictos y subas constantes. La clave es decidir con datos, no por impulso”, concluye.



Temas relacionados