- Este registro marca el mejor nivel en la gestión de Javier Milei y el menor índice desde junio de 2018. Así, la Argentina queda cada vez con más chances de regresar a los mercados internacionales de deuda.
- Sigue sin aumento el monto de la Tarjeta Alimentar
- Reservas en alza: el Banco Central compró más de US$1.000 millones en enero
- Ganancias: ARCA detectó irregularidades y comenzó a intimar a empresas y empleados por datos "inflados"
El riesgo país perforó finalmente los 500 puntos, y se ubicó en 496, por primera vez en casi 8 años. La baja se da en medio de una mejora en la cotización de los bonos de la deuda. El indicador elaborado por el JP Morgan cedió 3,3% y retrocedió 13,1% en lo que va de enero. Este registro marca el mejor nivel en la gestión de Javier Milei y el menor índice desde junio de 2018. Así, la Argentina queda cada vez con más chances de regresar a los mercados internacionales de deuda.
En diálogo con Infobae, Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, señaló que “en un contexto en que el BCRA acumula más de USD 1.000 millones comprados en enero en el Mercado Libre de Cambios, los inversores comienzan a seguir bien de cerca la compresión de spreads, con un riesgo país que opera en mínimos no vistos desde 2018. Si bien la tasa del bono de EEUU a 10 años es mayor a la que regía en la última emisión internacional de Argentina, el hecho de que recientemente Ecuador haya salido a emitir en el mercado internacional lleva al mercado a preguntarse cuando podría ser el turno de Argentina".
“Las tasas a las que colocó Ecuador, un crédito que viene siendo golpeado por distintos factores de riesgo en los últimos años, fueron de 8,75% y 9,25% para bonos a 8 y 13 años, respectivamente, por lo que no luce algo descabellado pensar en que Argentina pueda hacerlo, aunque seguimos bien de cerca los movimientos de mercado. En tanto, la acumulación de reservas será clave para que esa tasa en una potencial salida al mercado internacional sea la menor posible”.
En tanto, el economista Alejandro Kowalczuk, aseguró al medio digital que “la apertura de los mercados de deuda permitirá ‘swapear’ (intercambiar), pasivos de corto plazo por deuda de mayor plazo, reduciendo la presión financiera inmediata. Al desaparecer la urgencia de “tener que comprar dólares para pagar”, la acumulación de reservas dejará de ejercer una presión constante sobre el mercado. En ese contexto, el mercado dejará de “contarle las costillas” al BCRA y al Tesoro y será posible administrar de manera más ordenada la compra de divisas y la acumulación de reservas a lo largo del tiempo”.
“Bajo estas condiciones, es muy probable que la variación diaria del precio del dólar deje de ser el tema diario excluyente de la agenda económica. Gradualmente, el foco podrá desplazarse hacia la economía real, con menos centralidad de lo financiero, acercándonos -al fin- a un funcionamiento más parecido al de un país normal”, completó.