Los refugiados llegan con pocas energías pero cargados de ilusión a Munich, uno de los destinos preferidos de los migrantes que escapan de la guerra, y no pueden evitar una gran sonrisa en sus caras cuando ven a alemanes esperándolos con peluches para sus hijos, una caricia para esos niños que sólo conocen el drama.
Decenas de ciudadanos alemanes esperaban hoy en la moderna estación de Munich la llegada de refugiados que provienen de Hungría, en el marco de un acuerdo de Alemania y Austria con Budapest, en emocionante actitud solidaria.
Los alemanes aguardan a los migrantes con bolsas de ropa, juguetes, animalitos de peluche y mochilas llenas de lápices de colores, cuadernos y libros infantiles, según comprobó un corresponsal de la agencia ANSA y se puede ver en las imágenes en el lugar.
En Alemania, la mayoría de los trenes procedentes de Austria con refugiados se encaminan hacia Munich, aunque algunos serán trasladados a campos en la ciudad bávara de Rosenheim.