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Así es el pueblo fantasma que quedó paralizado en la época del Lejano Oeste
Hubo un tiempo no tan remoto en el que Bodie, un pueblo al norte de California, tuvo casas, hoteles, una cárcel, restaurantes y hasta incluso burdeles.
Pero tuvo, además de todo eso, 10 mil habitantes y la gloria a sus pies. Hasta 1900, cuando la ciudad que parecía eterna se hizo agua de un suspiro y quedó abandonada en el tiempo.
La fiebre de oro en Estados Unidos llevó a los mineros a buscar nuevas rutas, y fue allí cuando todo lo que se había construido, se esfumó. Lento, pero directo, el declive tocó la puerta.
En 1943 vivían solo tres personas, razón por la cual el pueblo fue declarado “Distrito Histórico” y hoy forma parte de un Parque Nacional. Sin embargo todo sigue igual: las casas, los hoteles, la cárcel y hasta incluso los burdeles.
Los años pasaron, pero la historia no. La historia quedó impregnada en el interior de cada construcción, en los muebles, los colchones y hasta en los artículos de uso personal.
Quedó en el polvo que remite al pasado, señal del resplandor que un día el lugar irradió y que ahora se puede observar a través de las imágenes que tomó la fotógrafa Julien McRoberts.

Como una semilla que crece y florece sin pedir permiso, Bodie nació, creció pero luego se extinguió: la gente se mudó y el pueblo quedó desértico, invisible, abandonado. Hoy sigue ahí, intacto. Fiel al retrato de lo que algún día fue y ya no es.
Fotos: Grosby Group.