El mandatario, excapitán del Ejército, declaró en un acto en el Cuerpo de Fusileros Navales de Rio de Janeiro que estaba decidido a gobernar "junto a personas de bien de nuestro Brasil, aquellos que aman a la patria, aquellos que respetan la familia y quieren aproximarse a países con ideología semejante a la nuestra, aquellos que aman la democracia y la libertad".
"Y eso, la democracia y la libertad, solo existen cuando las respectivas Fuerzas Armadas así lo quieren", remachó Bolsonaro, un defensor declarado de la dictadura militar (1964-1985).
Pocas horas después, el vicepresidente Hamilton Mourao, un general retirado, aseguró a periodistas en Brasilia que el primer mandatario había sido "mal interpretado".
"Lo que el presidente dijo es que donde las Fuerzas Armadas no están comprometidas con la democracia y la libertad, estos valores mueren. Es lo que pasa en Venezuela", afirmó Mourao, que desde que el gobierno asumió, el pasado 1 de enero, ha actuado como moderador de las posturas y comentarios más radicales del presidente.
Bolsonaro, que esta semana desató la polémica reproduciendo en Twitter un video obsceno sobre los festejos de carnaval, les pidió a los militares aceptar "sacrificios" para permanecer más tiempo en servicio antes de tener el derecho a retirarse, en momentos en que el gobierno encara una amplia reforma del régimen de jubilaciones.
"Lo que pido también es el sacrificio. Entraremos en una nueva jubilación que afectará a los militares. Pero no dejaremos de lado ni nos olvidaremos de sus especificidades", precisó.
