En su discurso, el Sumo Pontífice aludió a los casos de abusos en la Iglesia y realizó un mea culpa a nombre de la institución por estos hechos.
"No puedo dejar de manifestar la vergüenza que siento por el daño irreparable causado a niños por ministros de la Iglesia", declaró.
"Bienvenido papa Francisco, le abrimos las puertas a un amigo", expresó la Jefa de Estado al darle la bienvenida.
"Hoy Chile es otro", expresó la Mandataria ante el pontífice en su discurso, señalando que "en 30 años hemos pasado del dolor a la esperanza".