En la ciudad de Jilin, al noreste de China, abrió sus puertas un restaurante temático muy original: los comensales son encerrados en celdas cuando van a comer o cenar.
El propietario del establecimiento dice que, además de atraer clientes, busca concienciar a la sociedad sobre la importancia de cumplir la ley para mantener la libertad.
La especialidad son las brochetas de carne, y disponen de un menú carcelario por un precio muy económico, pero también sirven platos tradicionales de la gastronomía china.