“En las últimas horas hemos asistido en Corea a un buen ejemplo de la cultura del encuentro. Saludo a los protagonistas con la oración y que este gesto significativo constituya un paso más en el camino de la paz no solo en la Península (coreana) sino a favor del mundo entero”, dijo tras el tradicional rezo dominical del Ángelus en la Plaza de San Pedro.
Aunque no citó ni a Trump ni a Kim Jong Un, el pontífice aludió a la inesperada reunión de ambos mandatarios en la militarizada frontera intercoreana que ha servido para reactivar las conversaciones sobre desnuclearización.