La votación se realizó en un contexto de bancos cerrados, suspensión de pagos y amenazas de un apocalipsis financiero, aunque en un clima de normalidad. Los medios locales destacaron a lo largo de la jornada la alta concurrencia a las urnas. El referendum sólo tendría validez si vota más del 40 por ciento de los empadronados y ese número fue superado ampliamente.
Son 10 millones de griegos los que están habilitados a votar si aceptan una propuesta de los acreedores internacionales y europeos de más préstamos de asistencia financiera a cambio de más ajustes.
Por el momento, el No -la propuesta sostenida por el goberno de Tsipras de rechazo a las condiciones sostenidas por la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI en el marco de la dura mesa de negociación que el gobierno griego lleva adelante para recibir nueva ayuda financiera y reestructurar su deuda- se impone por un amplio margen a la propuesta por el Sí, sostenida por la oposición de derecha y los principales líderes de la Eurozona.