Con el fantasma del default cada vez más cerca de convertirse en realidad, los bancos y la Bolsa en Grecia no abrirán sus puertas mañana, tras el retiro de cientos de millones de euros de los cajeros durante el fin de semana y el fracaso de las negociaciones del gobierno de Alexis Tsipras con los acreedores.
Además, por la mañana trascendió que Grecia impondría controles de capital, un "corralito", en medio de la retirada masiva de dinero por parte de los ahorristas, algo que fue desmentido por el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis. "Los controles de capital en una unión monetaria son una contradicción en sí. El gobierno de Grecia rechaza ese concepto", escribió en Twitter.
Según fuentes de la Unión Europea, ayer fueron retirados 400 millones de euros de los bancos de Grecia y anteayer, 600 millones.
Mientras tanto, el Banco Central Europeo (BCE) resolvió hoy mantener el nivel actual de créditos de emergencia para la banca griega y darle así margen de maniobra al gobierno del izquierdista Alexis Tsipras.
Los bancos griegos dependen desde hace meses de los créditos de emergencia, los llamados ELA (Emergency Liquidity Assistance), que son otorgados por el banco central griego, pero necesitan la venia del BCE, que puede frenarlos con una mayoría de dos tercios. Y en la institución bancaria europea crece la resistencia a otorgar más líneas de créditos de emergencia.
La situación se agudizó al fracasar las negociaciones sobre las ayudas para el endeudado país. Ayer, los ministros de la zona euro se negaron a prolongar el programa de ayuda a Atenas más allá del 30 de junio, al tiempo que el Parlamento griego aprobó durante la noche la celebración de un referéndum en el que los ciudadanos decidirán el próximo 5 de julio sobre el paquete de reformas y medidas de ahorro propuesto por los acreedores.
Largas filas se formaron el domingo frente a numerosos cajeros automáticos, incluyendo a entre 40 y 50 personas que aguardaban por retirar su dinero en algunos expendedores del centro de Atenas. El Banco de Grecia dijo que estaba haciendo "enormes esfuerzos" por garantizar que los cajeros automáticos se mantuvieran con efectivo.