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La emotiva historia del joven que no tiene corazón y espera un trasplante
Andrew Jones tenía 23 años cuando se enteró una noticia que le cambiaría la vida. Era 2012 cuando los médicos le comunicaron que padecía miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que puede provocar un eventual infarto, por la inflamación de los músculos cardíacos. Por eso el único camino fue un trasplante.

Pero mientras tanto, hasta que eso llegue, a Andrew le implantaron un dispositivo de asistencia ventricular, algo así como una “manguera” que envía sangre como lo haría el propio corazón. Pero no es algo que funciona por sí solo: tiene que estar conectado a una mochila las 24 horas del día, junto a una batería para que el equipo funcione. Es decir, para que Andrew viva.
Oriundo de la ciudad de Farmington, en Connecticut, Estados Unidos, Andrew es también un ejemplo de vida.
Fuerza, voluntad y optimismo. El joven, ahora de 26 años, no se dio por vencido y decidió encarar la enfermedad desde otro lugar, motivado por aquellas cosas que le dan sentido a su vida. Por eso se aferró al deporte y también al humor. Al bromear sobre su falta de pulso, se definió como un “zombi”, pero lejos de esa imagen, aseguró que el más “apuesto”.

Oriundo de la ciudad de Farmington, en Connecticut, Estados Unidos, Andrew es también un ejemplo de vida. En Instagram o YouTube el joven deportista muestra las cicatrices de sus operaciones a los miles de seguidores que siguen de cerca su historia.
Jones es uno de los casi 120.000 personas que actualmente se encuentran en la lista de espera por órganos.
Jones es una de los casi 120.000 personas que actualmente se encuentran en la lista de espera por órganos, de acuerdo a la Red Unida por la Donación de Órganos. “Esta es mi vida por ahora. Puedo estar triste y sentir lástima por mí, o puedo seguir haciendo las cosas que amo, de la mejor manera que pueda”, sostiene Andrew, el joven que quiere lo que todos, vivir.