Internacionales
La Estación Espacial Internacional está llena de bacterias, alerta la NASA
La Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) no se libra de estar colonizada por bacterias, virus y hongos terrícolas que podrían llegar a ocasionar infecciones y problemas de salud a sus tripulantes.
A pesar de los esfuerzos por mantener este laboratorio de investigación esterilizado, algunos microorganismos se cuelan en la nave a bordo de los propios astronautas, según un estudio publicado en la revista Microbiome.
La contaminación es uno de los principales dolores de cabeza tanto para los astronautas como para las agencias espaciales que participan en la ISS. A diferencia de lo que ocurre en la Tierra, donde tanto las partículas de polvo y de suciedad se depositan en las superficies, en la nave flotan en el aire. Eso se suma al hecho de que los sistemas inmunitarios de los astronautas en el espacio se encuentran debilitados, lo que los hace más vulnerables a infecciones. De ahí que forme parte de sus rutinas diarias tanto comprobar la calidad de aire, agua y superficies, como seguir una serie de protocolos de limpieza, informa la NASA.
Además, este es uno de los problemas a que deberán enfrentarse las misiones tripuladas que viajen a Marte y a otros objetos de nuestra galaxia. De ahí que la Agencia espacial norteamericana haya llevado a cabo un estudio para averiguar qué microorganismos habitan la ISS y si son o no patogénicos. Así, han analizado las partículas de polvo que había en muestras de los filtros de aire y de las bolsas de aspirador de la Estación. Y han visto que había bacterias oportunistas, que en la Tierra serían casi inofensivas pero que en el espacio podrían causar inflamación e irritaciones en la piel.
Científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa usaron las últimas técnicas de secuenciación de ADN para evaluar con precisión la composición de microorganismos de esta comunidad. Compararon los resultados obtenidos con los de muestras de polvo de ‘habitaciones limpias’, espacios cerrados y controlados que la Agencia americana ha construido en Pasadena (California). Y vieron que en la ISS había una población mucho más numerosa de Actinobacteria, un tipo de bacteria relacionada con la piel humana. El estudio apunta que bastaría una limpieza por parte de la tripulación más rigurosa para solventar esta diferencia.
También hallaron dos grupos de patógenos oportunistas capaces de causar infecciones, así como otras bacterias como Bacillus y Staphylococcus, así como hongos relacionados con infecciones de oído y pulmonares.
Los autores del estudio alegan una serie de posibles causas para explicar esta diferencia entre ambos espacios, como el hecho de que el aire de la ISS no se recicla, a diferencia de la habitación limpia; la microgravedad, los elevados niveles de dióxido de carbono o la presencia constante de humanos.
“Al usar técnicas de análisis tradicionales y también moleculares punteras hemos podido obtener una imagen más clara de la comunidad de microbios de la ISS, así como detectar agentes bacterianos que podrían dañar el equipo o amenazar la salud de los astronautas.
También hemos identificado qué áreas necesitan una limpieza mas severa”, apuntaba en un comunicado de prensa Kasthuri Venkateswaran, principal autor del estudio.
Como el estudio ha sido genético, los investigadores no pueden concluir si esos microorganismos son potencialmente dañinos para la salud de los astronautas. En todo caso, apuntan, podemos intentar mitigar los posibles efectos negativos de estos microbios, pero no los podremos eliminar, puesto que viajan con, en y dentro de nosotros.