La muerte del jefe de la policía secreta de Pinochet reaviva heridas en Chile

Manuel Contreras, de 86 años, murió de cáncer mientras cumplía condena. Siempre se negó a revelar datos que sólo él conocía sobre las víctimas.


09 ago, 2015 10:32

Manuel Contreras Sepúlveda, "el Mamo" y el hombre más temido del régimen, murió anteanoche de cáncer a los 86 años en el Hospital Militar de Santiago.

Unas 350 personas llegaron al frente del recinto a brindar con champagne el fallecimiento del primer jefe de la policía secreta de Pinochet hasta 1977, pero los familiares de miles de torturados y desaparecidos durante su régimen estaban frustrados: con la muerte de Contreras se perdieron para siempre datos que solo él conocía.

El propio gobierno, que lo calificó en un comunicado de prensa como "uno de los personajes más oscuros de nuestra historia", advirtió: "Contreras ha muerto llevándose información valiosa para saber la verdad y hacer justicia respecto del horror cometido por la dictadura".

Para evitar manifestaciones en contra, la familia del retirado general recibió su cuerpo durante la madrugada de ayer y poco después fue cremado en el Cementerio Católico de Recoleta. El cuerpo estaba vestido con el traje azul de brigadier y, aparte de algunos familiares, estuvieron presentes miembros del ejército, pero sin uniforme. A las ocho de la mañana y sin honores militares, las ánforas con sus cenizas ya estaban camino a un lugar privado para el velatorio y funeral.

Cada vez que Contreras apareció en público por algunos segundos, normalmente en tribunales, le llovieron patadas, huevos y puñetazos. Paralelamente, la llamada "familia militar", compuesta por ex colaboradores de la dictadura y miembros en retiro del ejército, solía defenderlo y acusar que el odio y el revanchismo vivía en las familias de detenidos desaparecidos, exiliados políticos y torturados.

Esa división entre civiles y militares revivió con la muerte de Contreras. "Un asesino menos", escribieron en un cartel gigante en la puerta del Hospital Militar que nadie se atrevió a retirar.

Esta vez, pocos en la derecha política, el sector que antiguamente se cuadraba con él, lamentaron su partida. Su tono desafiante, la falta de arrepentimiento de lo que hizo y la demostración de orgulloso por su labor en Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) pese a estar condenado a 1105 años de cárcel (529 ratificados por la Corte Suprema) hicieron que Contreras terminara sus días rodeado de sus cuatro hijos y de un par de militares inactivos.

Las imágenes de los dos mayores crímenes que organizó a través de la Operación Cóndor, el del ex comandante en jefe del ejército Carlos Prats (en Buenos Aires, en 1974) y el del ex canciller chileno Orlando Letelier (en Washington, en 1976), volvieron a atormentar ayer a los hijos de las víctimas.

El senador socialista Juan Pablo Letelier, hijo del asesinado ministro, comentó que la muerte de Contreras le evocaba "un recuerdo amargo", porque fue el que mandó a matar a su padre.

"Ha muerto la persona más nefasta en la historia de Chile. El daño que hizo es muy profundo", agregó Angélica Prats, hija del general Carlos Prats. Marco Enríquez, hijo del fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez, asesinado por la DINA, pidió "un funeral sin honores para este violador de derechos humanos y una ceremonia privada para que la familia tenga derecho a enterrarlo, que él negó a tantos".

Incluso tras su muerte fue difícil encontrar defensores de "el Mamo". Quienes lo hicieron, no se movieron de las redes sociales porque el momento que vive Chile en materia de derechos humanos es delicado. Hace tres semanas, un ex conscripto del ejército rompió un pacto de silencio que durante dos décadas escondió la verdad del caso Quemados, en el que dos ciudadanos fueron quemados vivos. Ahora siete ex uniformados están detenidos.

Varias agrupaciones llamaron ayer a acabar por decreto con esos pactos de silencio que Contreras siempre negó, a desclasificar archivos y a degradar a los militares condenados por violaciones de los derechos humanos. La senadora Isabel Allende, hija de Salvador Allende, anunció para mañana el ingreso de un proyecto de ley para conseguir esto último, incluso en forma póstuma para el caso de Contreras, a quien definió como "el mayor criminal en la historia de Chile". "No va a haber reconciliación en mucho tiempo si persiste la falta de verdad", agregó.