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Le trasplantan un músculo de la espalda en el glúteo y vuelve a caminar
Un equipo multidisciplinar del Hospital Universitario Vall d'Hebron logró, por primera vez en España, preservar la capacidad de caminar de un paciente afectado por un sarcoma sinovial en uno de los músculos necesarios para garantizar el movimiento de la pierna.
La intervención duró ocho horas y consistió en extraer un tejido afectado por el cáncer en la zona del glúteo medio para sustituirlo por otro músculo de la espalda del mismo paciente, informó el centro en un comunicado,.
"Pasé de ir en silla de ruedas a no necesitar las muletas, y solo tengo unas pequeñas limitaciones en el movimiento", contó Óscar Muñoz, el paciente.
Dicha intervención solamente se había realizado otra vez en el mundo. Sin embargo, una de las grandes novedades es que la intervención realizada en el hospital barcelonés permite preservar la funcionalidad de la zona afectada, según ABC.es.
Hasta ahora, una de las vías utilizadas en este tipo de tumores consistía en sustituir el músculo extirpado por otros de la zona, que no obstante no tenían la fuerza necesaria para mantener la pelvis estable, por lo que el paciente no podía caminar con normalidad.
En el caso de Muñoz, un año después de la operación está libre de cáncer y camina sin necesidad de bastón, a pesar de que todavía sigue el proceso de rehabilitación.
En cuanto a las secuelas en la espalda por el músculo extirpado, el paciente puede mover el brazo, aunque -como él mismo reconoce- no puede hacer cosas que tampoco hacía antes, como trepar por sogas o sostener pesos.
Los médicos diagnosticaron a Óscar Muñoz un sarcoma sinovial, un tipo de tumor maligno de partes blandas muy agresivo, y en un control realizado por otro motivo, se le había detectado un quiste dentro del glúteo medio. Nuevas pruebas determinaron que se trataba de un tumor maligno sólo tratable con cirugía.
La intervención hacía necesario extirpar todo el músculo afectado, pieza vital para realizar el movimiento de la pierna al caminar, y que permite que la pelvis se mantenga estable y paralela al suelo. Es decir que la operación dejaría fuertes secuelas al paciente, que solo se podría mover con dificultades o bien con la ayuda de un bastón o de muletas.
Sin embargo, el cirujano responsable de la intervención, Roberto Vélez, especialista en patología tumoral de la Unidad de Cirugía Reconstructiva Osteoarticular del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología Vall d'Hebron, optó por un tipo de intervención que le permitiera al paciente seguir con una vida profesional muy activa.
"El tumor nos obligaba a extraer todo el músculo y eso, en este caso, te deja rengo", explicó Vélez, que estudió la reconstrucción del músculo que había que extraer con otro similar de otra zona del cuerpo del mismo paciente.
El caso lo valoró el comité multidisciplinario de tumores del aparato locomotor, que decidió que, antes de la cirugía, el paciente se sometiese a quimioterapia y a radioterapia una vez acabada la intervención.
Finalmente, el 5 de agosto del 2015 entró en quirófano y en la operación participaron nueve personas, seis cirujanos (cirujanos plásticos, microcirujanos de traumatología y cirujanos de traumatología), un anestesiólogo y dos enfermeras.
Se extrajo el músculo afectado por el tumor, pero se mantuvieron los vasos sanguíneos y el nervio para poder realizar la implantación del nuevo tejido, y se optó por el músculo dorsal amplio, con una estructura suficiente para realizar la misma función y la extracción del cual no afectaría a la vida del paciente.