En el 2014 se produjo el parto. El bebé nació con lisencefalia, una enfermedad que ataca el cerebro deformándolo, mientras sus pliegues y el contorno siguen intactos.
Durante los estudios en el período de embarazo los médicos detectaron la anomalía y le aconsejaron a los padres el aborto.
"Nos dijeron que el bebé no iba a oir, ver ni tener alguno de los sentidos. No nos iba a poder comunicar cuando tuviera hambre. No iba a experimentar una vida normal. Fue muy duro para nosotros. Podíamos perderlo en cualquier momento", contaron los padres sobre los traumáticos momentos previos al nacimiento.
Sin embargo, Brandon y Brittany nunca se dieron por vencidos y decidieron tener a Jaxson.
"El día de hoy es un milagro. Después de todo lo que atravesó Jaxson, su diagnóstico, las dudas de varios equipos médicos. Y a pesar de los pronósticos, él sigue estando acá, fuerte como siempre, sólo dependiendo de un tubo para alimentación, y puede oir, ver, hablar, reir, y aprender cada día más", celebraron los padres a través de un mensaje en Facebook.
Pero la felicidad no despeja la preocupación por el estado de salud del menor: "La frustración sigue porque obviamente algo ocurre. ¿Cómo nos la arreglamos? Un día a la vez".
A través de las redes sociales la pareja pide que recen por sus bebé, mientras esperan encontrar el tratamiento adecuado en Boston, "hasta darle el alivio y confort que él, y todos nosotros, tan desperadamente necesita".
Posted by Jaxon Strong on Jueves, 27 de agosto de 2015