El joven de Houston, que clasificó a los Olímpicos Juveniles tres veces, estaba nadando con su equipo de campo traviesa el 13 de agosto en el parque estatal Sam Houston, informa hoy la CNN.
Fue ahí cuando Michael encontró la ameba Naegleria fowleri. Días después, el dolor de cabeza del adolescente se convirtió en una pérdida total de sus funciones cerebrales. Murió este domingo.
Aunque las infecciones con Naegleria fowleri son poco comunes, usualmente son fatales.
La Naegleria fowleri, conocida como el parásito "come-cerebroses", es un organismo unicelular que puede causar infección cerebral llamada meningoencefalitis primaria, afirman los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
"Estos organismos que causan la enfermedad naturalmente se presentan en lagos, estanques y ríos, pero se multiplican rápidamente en aguas tibias y quietas", dijeron desde el Departamento de Salud del Departamento de Oklahoma.
Las personas pueden infectarse nadando o sumergiéndose en aguas infectadas. La ameba entra por la nariz y viaja hasta el cerebro.
En casos extremadamente raros, los nadadores se pueden infectar en piscinas que no están adecuadamente tratadas.
Pero es imposible contagiarse tomando agua contaminada con la ameba. Y las infecciones no son contagiosas.
En los últimos 53 años, sólo se han documentado 133 casos de contagio, de acuerdo con el CDC. La mayor parte de estos casos se dieron en Texas, Florida, Arkansas, Arizona y California. De los 133 casos, solo 3 personas sobrevivieron.
Prevenir
El departamento de salud de Kansas le sugiere a los nadadores que usen tapones en la nariz. También sugiere que no agiten el sedimento del fondo de las zonas de agua dulce y mantener la cabeza sobre el agua en los termales.
También recomiendan que las personas no naden en aguas estancadas, que se vean turbias o verdes, o que tengan olor extraño.